Resiliencia: cómo se manejan el fracaso y la adversidad


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Por Nora Taboada.

La resiliencia es la habilidad que nos ayuda a recuperarnos de la adversidad, los fracasos y los tropiezos en la vida personal y profesional. Ser flexible no es suficiente, las personas con resiliencia pueden “volverse a poner en pie” gracias a que aplican ciertos atributos personales como:

La confiabilidad:

Significa tomar responsabilidad sobre tus errores, si es necesario implica manifestar arrepentimiento y tomar acciones para corregir el rumbo. Como el caso de Martha Stewart quién pasó un tiempo en prisión por no pagar impuestos. Aceptó su culpa, se mostró arrepentida y cumplió su penitencia con entereza, lo que luego le contó para recuperar su base de fans, su credibilidad y por ende su imperio de cosas para el hogar.

El aceptar el fracaso con gracia y dignidad:

Como el caso de Hilary Clinton quién tomó su fracaso ante Obama sin resentimiento y con dignidad aceptando su propuesta para la Secretaría de Estado, lo cual en la opinión pública quizá la tiene mejor posicionada para las siguientes elecciones. En resumen aceptar una derrota obvia, tornar la adversidad en una oportunidad y comenzar de nuevo en lugar de rendirse; es a la larga es mucho mejor que quedarse estancado en la amargura.

El tener un aprendizaje:

Una persona no puede sobreponerse a una situación adversa si no puede encontrar algo de valor en esa experiencia. Para que exista esa evolución o crecimiento también es necesario atribuirle algún sentido a las experiencias amargas y tratar de encontrar su valor al reconocer como nos han ayudado a mejorar o a fortalecer algún aspecto de nosotros mismos.

El actuar con carácter:

La fortaleza del carácter proviene de una serie de valores personales que motivan los esfuerzos para volverse a poner en pie tras haber caído. El camino al éxito involucra el auto-control y el esfuerzo voluntario de reconocer nuestros errores y el rol que tuvimos en nuestra propia derrota. La aceptación del fracaso y la adversidad que se están viviendo proviene de la entereza que se genera al entender que todo es temporal; y al final de cuentas hacer nuestro mejor esfuerzo siempre será nuestra mejor opción.

Cómo superar un fracaso

La resiliencia se manifiesta en nuestras acciones y en nuestros esfuerzos por seguir adelante, algunos pasos que pueden ayudarte a superar un fracaso son:

1. Buscar un nuevo reto o aprender algo que fomente tu interés e incremente tus habilidades.

2. Reconocerte las pequeñas victorias personales para ayudarte a fortalecer tu confianza.

3. Plantearte una nueva meta que te ayude a desviar la atención del pasado y a la vez te ayude a encender tu entusiasmo por el futuro.

Visto en http://jcvalda.wordpress.com/

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Arnold Bennet


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“Cualquier cambio, incluso un cambio para

mejorar,siempre va acompañado de

inconvenientes e incomodidades”.

Arnold Bennet

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6 elementos para persuadir


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Por Nina Zipkin

Si quieres obtener el “sí” del cliente, apunta estas estrategias que los mejores vendedores y empresarios aplican para ganarse a la gente.

La palabra “influenciador” se usa mucho en los negocios, pero ¿cómo funciona realmente el poder de la persuasión? Un estudio de Everreach explica los elementos que las compañías utilizan para impactar a sus clientes para obtener ese “sí”.

Para los negocios, los principios de “reciprocidad” y “escasez” son grandes factores en el juego de la persuasión. Los clientes se sienten más inclinados a apreciar tu negocio, por ejemplo, cuando se les da algo personalizado o inesperado. Es esa misma línea, tienden a querer las cosas que no están en todas partes, eso es por lo que las ofertas de tiempo limitado tienden a ser un punto de venta alto.

A los clientes también les gusta sentir que tienen confianza. Tu empresa puede construir una relación duradera al enfatizar tu “conocimiento” y “autoridad” en tu industria. Trata de dar un periodo de prueba por tu servicio, permitiendo a tus futuros clientes hacer un pequeño compromiso para comenzar.

¿Qué nos hace decir que sí? Los investigadores han tratado de responder esta pregunta durante 60 años y no hay duda de que ser persuadido es una ciencia. Aquí hay seis factores universales que guiarán nuestras decisiones:

1. Reciprocidad. Esto se define como la obligación de dar de regreso lo que hayas recibido de otros. En un estudio se comprobó que si un mesero daba una menta al final de la comida, su propina incrementaría un tres por ciento y por dos mentas se le daría un 14 por ciento de propina. Pero si el mesero dejaba una menta, se volteaba y les daba otra mientras decía “para ustedes en especial les doy otra menta” la propina incrementaría un 23 por ciento.

Este incremento fue influenciado no sólo por lo que era dado, sino cómo era dado. La clave para usar esta técnica es ser el primero en dar y asegurarte de que sea personalizado e inesperado.

2. Escasez. Cuando British Airways anunció que no tendrían disponible el vuelo de Londres a Nueva York dos veces al día en el concord debido a que no era rentable, las ventas al siguiente día se dispararon. No es suficiente sólo decirle a la gente los beneficios que obtendrán, también necesitas resaltar lo que es único y lo que pueden perder.

3. Autoridad. La gente seguirá a los expertos por su credibilidad. Los fisioterapeutas, por ejemplo, son capaces de persuadir a la mayoría de sus pacientes a que acepten sus diagnósticos con los diplomas pegados a la pared en sus oficinas. Es importante señalar a los otros lo que te hace creíble y una autoridad conocedora antes de que hagas el intento de influenciarlos.

4. Consistencia. En una calle, pocas personas estaban dispuestas a poner una manta en su jardín de enfrente para apoyar a una campaña de manejar seguro. Pero en una calle similar, más de la mitad de las personas querían hacerlo. ¿Por qué? Porque 10 días atrás habían aceptado poner una pequeña tarjeta en la ventana de su casa para apoyar la campaña. Esa pequeña tarjeta fue el compromiso inicial que llevó a un aumento del 400%.

Cuando busques influenciar usando el principio de la consistencia, debes buscarcompromisos voluntarios, activos y públicos y hacer que los escriban.

5. Simpatía. La gente prefiere decir que sí a los que les caen bien. ¿Qué hace que a una persona le agrade la otra? En una serie de estudios de dos escuelas de negocios, a un grupo de estudiantes de MBA le dijeron que adoptaran la idea de que “el tiempo es dinero” y que comenzaran a negociar de inmediato. En este grupo un 55 por ciento de los jóvenes fue capaz de llegar a un acuerdo con las personas. Al segundo grupo le dijeron que antes de iniciar las negociaciones intercambiaran algo de información y que identificaran alguna similitud que compartieran con las personas. Es este grupo el 90 por ciento de los estudiantes fueron capaces de tener resultados exitosos.

6. Consenso. A la gente le gusta ver las acciones de los otros para ver las suyas. Los hoteles usualmente ponen pequeñas tarjetas en los baños para persuadir a los huéspedes de reutilizar las toallas. Esto se hace al informarles los beneficios para el medio ambiente.

Esta estrategia nos lleva a un 30 por ciento de aceptación. ¿Qué pasaría si en tarjetas se comentara que el 75 por ciento de los huéspedes reutilizaron las toallas? Cambiar unas cuantas palabras sobre lo que otros huéspedes han hecho es el mensaje más efectivo.

La ciencia nos está diciendo que en lugar de confiar en nuestra propia habilidad de persuadir a otros, podemos apuntar a lo que los otros están haciendo.

Visto en http://jcvalda.wordpress.com/

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Confucio


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“Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.”

Confucio

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Jack Welch


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“Cambia antes de que te veas obligado a ello”.

Jack Welch

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Coaching para gerentes: cómo evitar actuar impulsivamente


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por Alba Riba

El dominio personal es una capacidad que sería importante mejorar y reforzar si eres gerente o tienes tu propio negocio.

Cuando diriges una empresa te enfrentas a multitud de situaciones hostiles, te expones a infinidad de provocaciones, actúas y tomas decisiones bajo presión, tus niveles de estrés aumentan por momentos… A pesar de todo ello debes tener la habilidad de controlar tus emociones, de ser respetuoso y cordial, de tomar tus decisiones de manera consciente y tratar de no actuar de manera impulsiva. Este comportamiento descrito corresponde a aquella persona que tiene desarrollada la capacidad del dominio personal.

Se puede aprender, como casi todo en esta vida, a tener un buen nivel de dominio personal. Para ello sólo hace falta esfuerzo, trabajo y actitud.

El dominio personal es algo que podemos ir reforzando y mejorando progresivamente, pero tenemos que tener bien claro que el gerente que tiene un buen dominio personal:

– Evita actuar impulsivamente

– No pierde el control con facilidad

– No se involucra de manera inapropiada con empleados, clientes, proveedores…

– No difunde su frustración u otras emociones negativas

– No expresa sus sentimientos de manera inapropiada

– Evita a personas o situaciones que le provocan emociones negativas

– Mantiene en la calma y la serenidad ante situaciones de estrés

– Encuentra maneras de canalizar el estrés

– No pierde la templanza al actuar bajo presión

– Responde de manera constructiva

– En situaciones de descontrol intenta promover la calma controlando sus propias emociones…

Como puedes observar el gerente que tiene un buen dominio personal tiene unos rasgos característicos marcados y diferenciados. Hoy me gustaría dar algunas pautas y ejercicios para la primera cualidad de la lista: “evitar actuar impulsivamente”:

1. Intenta identificar aquellas situaciones en las que sueles tener una conducta impulsiva: ¿se trata cuando estás con clientes? ¿con inversores? ¿con empleados?…

2. Intenta identificar qué emociones surgen en esas situaciones para que tomes esa actitud impulsiva: ¿te sientes acorralado? ¿tienes miedo? ¿tal vez estás enfadado?…

3. Una vez identificadas las situaciones y las emociones piensa si tus impulsos tuvieron consecuencias positivas o negativas. Reflexiona si por decirle que sí a todas las peticiones de un cliente (sin pensarlo antes y por miedo a perderle) te ha salido rentable, o por el contrario ha sido un lastre para la empresa. Piensa si por estar enfurecido con un empleado lo has despedido sin meditarlo…

4. Después de este análisis tendrás un poco más claras ante qué situaciones sueles actuar con impulsividad. Entonces cuando vuelvas a encontrarte en un contexto similar:

Respira profundamente y cuenta hasta 10. Parece una obviedad y algo que todo el mundo dice y repite, pero funciona 😀

Piensa en una frase elaborada que te ayude a controlar tu situación. Por ejemplo, puedes memorizar una oración tal como “no voy a tomar ahora la decisión porque no estoy segur@ de si es o no adecuada” y repetírtela mentalmente antes de que tomes la actitud impulsiva.

Si ves que la situación te supera o no la vas a poder controlar, invita a tu “cliente, proveedor, empleado…” a retomar el tema, la conversación o la situación en otro momento. Aun teniendo tus emociones bajo control, recuerda que tú eres el único dueño de tus decisiones y que puedes tomarlas cuando te sientas preparado, no temas cambiar de conversación si necesitas ganar tiempo para meditar tus opciones y controlar tus emociones.

Si puedes controlar la situación pero no quieres actuar impulsivamente, bien porque no sea el momento adecuado de ejecutar una acción, bien porque prefieres reafirmar tu decisión, desvía la atención hacia otros puntos de tu relación con el interlocutor y sugiere un timing que se ajuste a tus necesidades.

Estos son algunos consejos y trucos para evitar actuar impulsivamente. ¿Tienes en mente algún otro que utilices?

Visto en http://jcvalda.wordpress.com/

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Mario Benedetti


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“Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.”

Mario Benedetti

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Las implicaciones de educar humillando


educar humillando

Entre tantos métodos para enseñar, las memorias de la humillación y su repercusión en la persona aparecen sobre el tapete. ¡Cuántas veces hemos recordado pasajes de nuestra infancia donde una maestra del nivel elemental nos humilló profunda y cruelmente! O pensamos en aquella vecina que maltrataba y humillaba a su hijo a la hora de la tarea en el hogar…

Algunos se aferran a la idea de que la humillación es un buen método de aprendizaje. Gran error, pues está demostrado que el efecto que surge en la persona es precisamente el contrario. Ser humillado produce estas consecuencias:

No aprendes, te resta autoconfianza porque dudas de tu capacidad.

Te predispone de forma negativa hacia la tarea o actividad, ya que te hace sentir inseguro; tienes miedo a enfrentar ese momento y, por tanto, la evitas a toda costa.

Te bloquea totalmente. Te hace sentir tan tenso y poco motivado, que te será difícil salir adelante.

Algunas ideas para los que han vivido esas tristes circunstancias

• Cuando sientas curiosidad por algún tema o asunto, no desistas, profundiza en el tema y encuentra tu propio estilo de aprendizaje. No te dejes vencer por esa vocecita que te grita que eres poco inteligente. ¡Date una chance!

• Siempre van a existir las cosas novedosas, curiosas y hasta difíciles. No creas que estás “atrás” por eso. Nos encontramos en constante evolución. Quiero decir que no te aflijas cuando llegues a un lugar y estén hablando de algo que no conozcas. Siempre hay cosas nuevas que aprender, incluso para los más actualizados. Recuerda la famosa frase del erudito: “¡Solo sé que no sé nada!”

• Equivocarse es de humanos. Vamos a ver, si te equivocaste, no pasa nada. Todos tenemos derecho a cometer errores. Necesitamos aprender de ellos. Atesora el aprendizaje que hayas extraído y sácale provecho. No te concentres en los tropiezos. ¡Lo importante es no abandonar el camino!

• Sé consciente de que tienes capacidades que ni tú mismo imaginas. Con paciencia y constancia puedes prepararte en aquella materia que tanto te interesa. No te veas menos capacitado, ni creas que ya has alcanzado tus límites. Puedes vencer cualquier cosa en términos de aprendizaje. ¡Nunca te subestimes!

Tengamos siempre presente que nadie (ni aun un padre, madre o profesor) tiene derecho a humillar a otros con el pretexto de enseñar algo, pues es muy cierto que la humillación recibida deja una huella implacable en nuestra psicología. En cuanto a la enseñanza que viene acompañada de violencia o tiranía, ya es bien sabido que limita, frena o, mejor dicho, extermina cualquier motivación hacia al aprendizaje. En otras palabras, anula a la persona; a veces de por vida.

Si te has visto involucrado como víctima en la escena descripta, recuerda que nunca es tarde para rectificar. No permitas que ello siga afectando tu vida. Comprende que todos podemos aprender en cualquier momento y que tenemos la posibilidad de transformarnos a sí mismos. Solo tienes que mirar hacia dentro y ver ya, ahora mismo, las maravillosas posibilidades que se encuentran adormecidas en tu interior. ¿No piensas descubrirlas?

Visto en http://lamenteesmaravillosa.com/

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Algo nuevo


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Cuando pensamos en esta  frase es recurrente pensar en cosas  no en  actividades, a pesar de que quienes investigan concienzudamente sobre la felicidad no dejan de aconsejar la inversión en éstas últimas antes que en objetos.

Y es sobre eso sobre lo que quiero reflexionar hoy, sobre lo nuevo. A  muchas personas el cambio en sus vidas les produce aversión, tratan de “rutinizar” tanto sus días que, cualquier cuestión sobrevenida les causa  problemas de estrés y sus consecuentes y perjudiciales reflejos fisiológicos.

Cuando vamos creciendo es cada vez más usual reunir más y más  hábitos y rutinas que nos llevan a no tener que pensar o decidir para casi absolutamente nada a lo largo del día, siendo la mayoría de nuestros actos automáticos.

Sólo tenéis que pensar, ¿cuándo fue la última vez que aprendiste o hiciste algo nuevo?

Seguro que en cuanto a idiomas, llevas años dándole al inglés pero, ¿lo has intentado con  otras lenguas? En cuanto a deporte ¿te atreves con alguna otra disciplina?, en tu formación, ¿has innovado? , ¿has cambiado de trabajo?, ¿de casa?, al menos, ¿de camino a ambos?

Quienes tienen éxito hacen todo lo contrario, se acostumbran a vivir cómodos  en la incertidumbre y arriesgan. Como ejemplo, un porcentaje muy alto de los CEO de las compañías, no están más de cinco años en el mismo trabajo.

Ahora que la neurociencia  pone a tu alcance el saber queaprender o hacer algo nuevo,  es un estupendo ejercicio para tu mente que te aumenta las conexiones sinápticas y te mantiene joven la mente, no puedes seguir con antiguas recetas.

Además,  saberte un aprendiz es bueno  para domesticar tu ego, para entender a quienes están empezando, te obliga a hacer las paces con esa frase que ya no utilizas hace tiempo “no lo  sé ”.

Mantiene joven esa curiosidad que te lleva a estar alerta y disfrutar de los cambios, te ayuda a ser creativo, a tener muchas más perspectivas de la misma cuestión y opciones como solución.

Recuerda que si no tienes “inputs” nuevos tus “outputs” serán los de siempre y continuarás intentando resolver problemas con el mismo nivel de pensamiento con el que crearon, con lo cual acabarás sintiéndote estancado.

Estas son sólo algunos de los beneficios de aprender algo nuevo. Te dejo hasta el próximo 15 de Septiembre, cuando nos volvamos a ver para que hayas decidido qué será lo nuevo que hagas o aprendas este curso.

Al fin y al cabo, todos necesitamos mejorar.

Visto en http://arucacoach.me/

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El cerebro reptil y los líderes adictos al poder


Lideres adictos al poder

Suele decirse que una de las necesidades más esenciales de la educación hoy en día, es enseñar a los niños a desarrollar su inteligencia emocional. Sabemos que es básico que aprendan ciencias, matemáticas, que desarrollen unas buenas capacidades lingüísticas, pero ¿Qué pasa con las emociones? ¿No es el saber escuchar con empatía una dimensión igual de importante para la vida de una persona?

Saber gestionar emociones como la rabia o la tristeza les generará herramientas útiles con las cuales, poder no solo relacionarse mejor con aquellos que le rodean, sino respetarse y respetar. Hacer de este mundo un escenario con más armonía y, sin lugar a dudas, ser más feliz.

Nunca se sabe a dónde vamos a llegar el día  de mañana o qué responsabilidades vamos a tener. Todos conocemos o nos hemos topado alguna vez con esos perfiles autoritarios e intransigentes incapaces de respetar al otro. Y más aún, capaces de pisotear principios tan básicos como la integridad. Suele decirse por ejemplo, que los líderes más crueles son aquellos que suelen utilizar en mayor medida el cerebro reptil. Pero, ¿Sabes a qué nos referimos? Te lo explicamos a continuación.

EL CEREBRO REPTIL Y LAS PERSONAS CON PODER

En primer lugar hemos de saber que nuestro cerebro se estructura en tres partes diferencias, y que son resultado de nuestra evolución. Se trata de un modelo enunciado en su momento por Paul MacLean sobre el llamado “cerebro triúnico”.

Bien, según esta teoría, el cerebro ha ido añadiendo capas y capas a lo largo de la evolución, así, y de este modo, iríamos desde una parte más primitiva o reptil que compartiríamos con otros animales, hasta una capa más afinada y sofisticada resultado de nuestro progreso como humanidad.

-El primer cerebro es el complejo-R o cerebro reptil: es el más profundo, el más antiguo, él quien controla en realidad las  emociones más primitivas. ¿Y cuáles son? Pues estamos hablando de la agresión, la territorialidad, la rabia, la violencia, los rituales y las jerarquías sociales

-El segundo es el sistema límbico: es esa parte tan especial de nuestro cerebro que controla nuestras emociones de socialización, de respeto, de empatía, de compasión, la consciencia de uno mismo y la consciencia de grupo. Es esta parte la que más cohesiona socialmente, la que nos diferencia de los animales y que nos permite actuar de modo más efectivo.

-La tercera parte, más nueva y superficial, es el neocórtex. Seguro que has oído hablar de él. Rige nuestras funciones superiores tales como el razonamiento, el lenguaje o la visión,  actuando también como regulador de las emociones. Es él quien nos dice aquello de “contrólate, respeta a quien tienes delante. Piensa antes de actuar, cálmate”.

Pero si por alguna razón, el neocórtex no logra o no quiere inhibir estas emociones, lo que ocurre es que de inmediato damos paso a ese sótano profundo donde se esconde el cerebro reptil. Ese pozo oscuro donde asoma la violencia, la falta de respeto, el orgullo, la agresividad y la hostilidad.

¿Qué significa esto? Que todos conocemos ejemplos de personas que se rigieron o se rigen por  el cerebro reptil. Líderes adictos al poder que desarrollaron un escenario casi tribal de guerras donde mantener dicha jerarquía social, donde defender la territorialidad y sus propios principios al son de la violencia.

Personalidades que, lejos de controlar sus emociones, de racionalizar su rabia para buscar el origen o de templar sus ansias de violencia, simplemente, se dejaron llevar. Si a ello le sumamos un contexto social propicio para que salte la chispa encendida por un líder carismático, los resultados pueden ser nefastos.

A pequeña escala, es posible que hasta tú mismo conozcas algún líder adicto a su posición, que es incapaz de ver o acercarse a las necesidades de quienes trabajan con él. O puede que no sea ese jefe de tu empresa. Puede que sea ese amigo, ese familiar… esa persona que se deja llevar por lo irracional en un momento dado, que es incapaz de gestionar sus emociones, y de ver las de aquellos que están junto a él.

De ahí la necesidad de educar en valores. En Inteligencia Emocional. Hemos de dar luz verde a ese neocórtex y a nuestro sistema límbico, ahogando para siempre ese cerebro antiguo y tribal de nuestro pasado. 

Visto en http://lamenteesmaravillosa.com/

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