Hagamos el ridículo


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por  merce roura

A veces hay que hacer un poco el ridículo. Más que útil, es necesario. Te da una perspectiva distinta de la vida y de todo lo que te rodea. Al principio, te hace sentir minúsculo y vulnerable, pero es sólo algo momentáneo. Las personas que han sabido hacer el ridículo, aquellas que han soportado durante días y días las miradas de otros y sus cuchicheos, jamás vuelven a su tamaño normal. Cambian, se expanden, se convierten en gigantes aunque contengan toda su nueva enormidad en un cuerpo pequeño. Aunque no se note a simple vista, son grandes…

Se sienten más elásticos, más resistentes, como si fueran de un material irrompible, maleable e imposible de corromper con palabras absurdas e ideas estúpidas. Los que han hecho el ridículo y no se avergüenzan de ello llevan dentro de sí el antídoto contra la memez ajena, son impermeables a la necesidad de ser aceptados por otros y correr el riesgo de vivir según sus reglas.

Los que han hecho el ridículo y han sobrevivido brillan. Tienen algo especial. Desprenden una especie de entusiasmo que puede contagiarse. Se les nota en la forma de mirar, porque clavan sus ojos en ti y te impactan. No te miran como si fueran mejores ni peores, te miran con esperanza.Te contemplan sin resistirse, sin esperar que asientas con la cabeza, sin buscar nada que no desees mostrar.

Los que han hecho el ridículo y son capaces de recordarlo sin sentir náuseas son más flexibles, menos rígidos… Dan pasos más certeros aunque no sepan a dónde van. Son capaces de sentir sin ocultar, de vivir sin pedir permiso, de decir “te quiero” sin esperar respuesta ni caricia.

Los que han hecho el ridículo y caminan con la cabeza alta vuelven cuando tú vas pero te observan sin juzgar. No necesitan que sepas que superaron la prueba, que vencieron las miradas malintencionadas y que ahora se respetan más.

Ya nunca señalan a otros con el dedo ni se esconden antes de cruzar la esquina porque les da igual con qué caras se van a encontrar. Ya no pisan ilusiones ni fabrican monstruos para excusarse en ellos y quedarse sentados a esperar para no tener que mojarse y vivir. Cuando más miedo tienen, más avanzan. Cuantas más caras les censuran, más sonríen. Cuanta más mezquindad reciben, más brillan… Cuando más difícil es, le ponen más ganas.

Los que hicieron el ridículo y no se arrepienten, a veces parece que pueden volar. Fueron capaces de vencer resistencias, seguir con su camino a pesar de las críticas, cayeron rodando ante cien mil caras… Son los que iban contracorriente, los que opinaban distinto y supieron seguir sin vender sus principios y sin claudicar. Son los que gritaron “te quiero” cuando sabían que no les querían, los que supieron perder y aguantaron hasta el final a pesar de los abucheos.

Están blindados ante todas nuestras groserías y bromas absurdas, nuestras pupilas insidiosas y nuestras ganas de hacerles temblar. No les venceremos porque no luchan contra nosotros. No les someteremos porque no se dejan avasallar. Ya no volverán a caminar por el camino que trazamos ni a pedir perdón por equivocarse.

A veces, hay que hacer un poco el ridículo y caer. Confiar aunque te traicionen, creer aunque te fallen, amar sin recibir respuesta. Aguantar el chaparrón y esperar a que amaine. Sujetar aunque sepas que tus manos no lo suportarán, correr aunque la meta esté demasiado lejos, salir a escena y resistir las carcajadas… Los que hicieron el ridículo y se sienten libres para contarlo lo saben. Tal vez, los ridículos seamos nosotros, bajando la cabeza, sin arriesgar nada para evitar miradas incómodas y pidiendo permiso para vivir.

Tomado de http://jcvalda.wordpress.com/

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9 ideas para nunca más arrepentirte otro día de tu vida


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Por Angel Chernoff

“Si tan solo…” Estas tres pequeñas palabras unidas crearon una de las frases más tristes imaginables.

La semana pasada, en las últimas horas de vida de mi prima Jamie, ella me dijo que su único arrepentimiento era no haber apreciado todos los años con la misma pasión y propósito con que lo hizo los últimos dos años, luego de que fuera diagnosticada con cáncer terminal. “He logrado muchísimo recientemente”, dijo. “Si lo hubiera sabido, habría comenzado antes.”

Honestamente, las palabras y la muerte de mi prima han sido una verdadera llamada de atención para nosotros. “La vida es corta” es sólo un cliché hasta que eres testigo de primera mano.

Realmente tienes que hacer que cada día de tu viaje cuente, ya que la distancia que cada uno de nosotros viajará es un misterio. Un día, esperemos que dentro de muchas lunas, inevitablemente te encontrarás cerca del final, y pensando en el comienzo. HOY es ese comienzo. HOY es la vida. En este momento tienes una increíble oportunidad! Olvida el pasado. Olvida tu edad. Hoy es el primer día del resto de tu vida. Y al final de ella, no dejes que haya excusas, explicaciones, ni arrepentimientos.

He aquí nueve ideas para que lo consigas

1. Sé el líder de tu propio viaje.

¿Recuerdas quién eras antes de que el mundo te dijera quién deberías ser? Deja de vivir por los demás y sus opiniones. Sé fiel a ti mismo.

Hay demasiadas personas capaces que no persiguen sus sueños y metas, porque dejan que sus temores y que otros hablen mal de ellas. Se dan por vencidos antes de siquiera intentarlo, y simplemente dejan que el río de la vida los lleve aguas abajo. Elige ser más fuerte que eso. Elige nadar contra la corriente cuando sea necesario. Elige hacer las cosas en la vida que te muevan. Deja que otros lleven vidas pequeñas. Deja que otros discutan sobre pequeñas cosas. Deja que otros lloren por pequeñas heridas. Deja que otros dejen su futuro en manos de otra persona. Pero no TÚ.

2. Toma riesgos calculados.

No hay excusas para ser un amateur por siempre. La vida es corta. El día se acerca rápidamente cuando el riesgo de permanecer encaramado en tu nido es mucho más perjudicial que el riesgo que requieres para volar. ¡Vuela! Extiende tus alas. Empieza ahora. Qué desgracia sería que llegues a viejo sin ver la belleza y la fuerza de tu verdadero potencial.

No tienes que tener todo resuelto para seguir adelante. Sólo haz lo mejor que puedas hasta que sepas más. Y una vez que sepas más, hazlo mejor.

3. Piensa que PUEDES.

Si no te desafía, no te cambiará. Y el cambio genera crecimiento. Así que cuando una meta se vea grande y un plan se vea difícil, sólo empieza, empújalo por un tiempo, y pronto, lo siguiente que necesites hacer se verá posible. Paso a paso podrás hacer cualquier cosa; esta es la verdad y tienes que creerla. Al final, tendrás éxito porque estás lo suficientemente loco como para pensar que puedes hacerlo.

4. Encuentra el coraje todos los días para dar un paso más.

Te tropezarás y te caerás, cometerás errores y fallarás, pero tienes que mantenerte firme en medio de todo eso. Vives y aprendes. Eres humano, no perfecto. Fuiste herido, no vencido. Piensa en lo invaluable que es el regalo de crecer a través de estas experiencias; de respirar, pensar, luchar y vencer los desafíos en tu búsqueda de las cosas que amas.

Sí, algunas veces te encontrarás con la angustia a lo largo del camino, pero ese es un precio muy pequeño a pagar por momentos inconmensurables de amor y alegría. Es por eso que debes seguir dando pasos adelante, incluso cuando te duela, porque sabes que la fuerza interior que te ha traído hasta aquí, puede llevarte por el resto del camino.

5. Deja que las decepciones desaparezcan!

Crecemos construyendo cercas invisibles de nuestras malas experiencias. Pero no tenemos que ser contenidos y definidos por las cosas que hicimos o no hicimos en nuestro pasado. Algunas personas se dejan controlar por el resentimiento. Tal vez sea un arrepentimiento, tal vez no. Es simplemente algo que sucedió o no sucedió; una expectativa optimista que sacó lo mejor de ti.

Acepta el hecho de que la vida no es perfecta, de que las personas no son perfectas, de que tú no eres perfecto, y de que hay un montón de cosas en este mundo que te decepcionarán. Pero lo más importante, es que te des cuenta de que, sólo porque las cosas no salieran como esperabas, no significa que no puedan ser mejor de lo que imaginabas.

6. Ignora tus fantasías de otros tiempos y lugares.

Todos queremos más o menos la misma cosa en la vida. Queremos ser felices. Pero, tristemente, muchos de nosotros pensamos que está fuera de nosotros. Cuando somos jóvenes pensamos que nuestra felicidad está en algún punto en el futuro, ligada a futuras relaciones y actividades. Cuando somos viejos creemos que nuestra felicidad yace en el pasado, atado a los recuerdos de lo que ya se ha ido. Ambas creencias son falsas. La felicidad sólo puede ser encontrada justo donde estás ahora.

La vida es demasiado corta como para gastarla en una guerra contigo mismo. Dejar ir las ilusiones del pasado y del futuro, es el paso más grande hacia la felicidad y a una vida libre de arrepentimientos. En este momento, hay muchas cosas por las que sonreír. En este momento, eres precisamente como que deberías ser. En este momento, posibilidades infinitas te esperan. No las desperdicies preocupándote por lo que no es, o fue como debería.

7. Mira lo que tienes, en lugar de lo que ha perdido.

La principal causa de la infelicidad no es tu situación, sino tus pensamientos sobre ello. Y la principal causa de arrepentimiento es mirar hacia atrás a todos estos pensamientos negativos que impidieron hacer lo que debías.

A decir verdad, un día sin reír y sin ninguna acción positiva es un día perdido. Incluso si las cosas no son perfectas, tu hoy está lleno de pequeñas oportunidades. Mires donde mires, siempre existen pequeñas maneras para que puedas hacer una diferencia positiva. En pequeños fragmentos de tiempo que de otro modo se perderían, hay un pedazo de algo más grande que espera ser creado. Junta suficiente cantidad de estas piezas, y cualquier cosa estará a tu alcance. Sólo tienes que decidir qué es lo que quieres lograr.

8. Comparte tu amor abierta y honestamente con tus seres queridos.

No importa qué, perderás gente en tu vida. Date cuenta de que no importa la cantidad de tiempo que pases con alguien, o lo mucho que los aprecies, a veces nunca parecerá que estuvieron suficiente tiempo juntos. No aprendas esta lección de la manera difícil. Expresa tu amor. Dile a la gente lo que necesites decirles. No tengas miedo de tener conversaciones importantes sólo porque te sientas incómodo o raro. Nunca sabes cuándo puedes perder tu única oportunidad.

9. Di “adiós” para así poder decir “hola.”

En la vida, las despedidas son un regalo. Cuando ciertas personas caminan lejos de ti, y ciertas oportunidades cierren sus puertas frente a ti, no tienes que aferrarte a ellas ni rogar para que se queden presentes en tu vida. Si te cierran la puerta, tómalo como una indicación directa de que estas personas, circunstancias u oportunidades no forman parte del plan del siguiente paso de tu vida. Es un indicio de que tu crecimiento personal requiere de alguien diferente y algo más, y que la vida simplemente está haciendo espacio. Así que abraza tus “adiós”, porque cada “adiós” que recibas te preparará para un mejor “hola.”

Publicado originalmente en MarcAndAngel.com

Tomado de http://escuelapararicos.net/9-ideas-para-nunca-mas-arrepentirte-otro-dia-de-tu-vida

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Guille


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Esta tira de mi admirada Mafalda ha sido una de las que ha perdurado durante años en mi memoria. Seguramente no es la más ingeniosa, ni la más conocida pero a mí me impactó,  y  hoy me gustaría reflexionar sobre ella.

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Una de las cosas con las que más disfruto de las personas con las que trabajo es viendo como consiguen pasar de víctimas a protagonistas  de sus  propias vidas, sintiéndose y viéndose cada vez más capaces, más responsables y más fuertes para lidiar con las cuestiones que nos plantea la vida a diario.

En muchos de estos casos, observo como patrones y creencias establecidas en la infancia se incrustan en nuestra forma de pensar, haciéndonos adultos biológicamente pero dejándonos ser inmaduros emocional o intelectualmente.

Una de las cuestiones más interesantes para observar es cómo se traslada a la madurez  el concepto de  responsabilidad que cada uno vamos modelando  a lo largo de la vida.

Cuando somos pequeños nuestra socialización, a veces nos hace relacionar “ser responsable” con “ser culpable” y muchos de nosotros aprendemos a ocultar esto hablando de manera impersonal “se cayó”, “se rompió”, o culpando a otros de nuestros propios actos “alguien le pegó”, “le insulté porque él lo hizo primero”. Desde que se “hizo solo” hasta que “lo hice sin querer”,nuestro periodo infantil es un continuo pasar la pelota para no admitir la realidad de nuestra autoria, practicando el lenguaje de la irresponsabilidad.

Un sinfín de justificaciones y excusas que esgrimimos y que sólo consiguen  que  no asumamos nuestra intervención en la acción.Esto que puede parecer inocuo, hace que muchas personas mantengan este patrón durante toda su vida, viéndose incapaces de sentirse a los mandos, y que continúan justificando lo que hacen con meras excusas externas.

“Fumo porque estoy nervioso”, como si estar nervioso no dependiese de uno mismo o no pudiese derivar en otras miles de opciones para acabar con tus nervios.

“Estoy deprimido porque me dejó tal” como si esa otra persona tuviese el poder de deprimirte sólo con dejarte o tú no tuvieses una parte activa y otras miles de opciones para reaccionar.

El no sentirte protagonista  y pensar que cualquier excusa es buena, te lleva a no ser responsable y buscar justificaciones externas , algo que implicaría admitir que tu hábito de fumar es mayor que tu motivación para dejarlo y que te ves incapaz de hacerlo en lugar de achacarlo a un estado determinado. ¿Te pones nervioso porque quieres fumar o fumas porque estás nervioso?

Creer que no puedes reaccionar más que de una manera automática te hace sentirte al albur de los acontecimientos con los que te sorprende la vida y  pensar que tus estados emocionales,  sólo tienen motivaciones externas y no un origen en ti.

Si aprender a reaccionar como  tú quieres y no automáticamente, empezarás a sentirte poderoso y a ver que controlas la parte que depende de ti y de tu actitud, sin negar las influencias externas pero sabiendo que es bastante  más de la que piensas.

¿Quién es responsable de la caída de Guille?

1) Quien fabricó los dulces

2) Quien los compró

3) Quien  fabricó la silla

4) Quien la dejó a su alcance

5) Quien  le dejó solo

6) Quien le deje ser víctima, compadeciéndole

7) Guille

Yo lo tengo claro ¿y tú?

Tomado de http://arucacoach.me/

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Circunstancias


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por psicocoach
Cuentan que un rey tenía un consejero que ante circunstancias adversas siempre decía: “¡Qué bueno, qué bueno, qué bueno!”.

Un día de cacería, el rey se cortó un dedo del pie y el consejero exclamó: “¡Qué bueno, qué bueno, qué bueno!”.El rey, cansado de esta actitud, lo despidió y el consejero respondió: “¡Qué bueno, qué bueno, qué bueno!”.

Tiempo después, el rey fue capturado por una tribu vecina para sacrificarlo ante su dios. Cuando lo preparaban para el ritual, vieron que le faltaba un dedo del pie y decidieron que no era digno para su divinidad, dejándolo en libertad. El rey ahora entendía las palabras del consejero y pensó: “¡Qué bueno que haya perdido el dedo gordo del pié, de lo contrario ya estaría muerto!”.

Mandó llamar a palacio al consejero y le agradeció. Pero antes le preguntó por que dijo “¡Qué bueno!” cuando fue despedido. El consejero respondió: “Si no me hubieses despedido, habría estado contigo y como a ti te habrían rechazado, a mi me hubieran sacrificado”.

Las circunstancias de la vida se presentan ante nosotros como dados lanzados sobre una mesa de vidrio. No importa cómo los tires, siempre podrás ver cualquiera de los números, con solo variar tu perspectiva. Algunos sólo se enfocan en los números bajos y otros son mas propensos a ver los números altos.

Frente a las circunstancias adversas ¿En qué te enfocas?

¿Podes ver la oportunidad en medio del problema?

¿La emocionalidad negativa te toma o podes generar una que te predisponga a la acción?

Visto en http://elcoachingpsicologico.wordpress.com/

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¿Sabelotodo o aprendiz?


sabelotodo

Hay dos conceptos que incluye  Fredy Kofman en su libro“Metamanagment” , ” Sabelotodo” y “Aprendiz” que me han parecido  curiosos y quiero compartirlos contigo porque, seguro, van a ayudarte a  que te conozcas mejor.

Esta historia que narra te situará:

“Supongamos que un sabelotodo y un aprendiz caminan lado a lado hacia la oficina. Se larga un chaparrón que los empapa. Cuando llegan, la recepcionista les pregunta: “¿Qué pasó, por qué se mojaron?”. El sabelotodo contesta “Nos sorprendió la lluvia en una zona sin resguardo”; el aprendiz, por su lado, replica “No pensé en traer paraguas”. Uno se moja porque llueve y porque no tiene paraguas. El sabelotodo le echa la culpa a la lluvia, el aprendiz asume la responsabilidad de no haber tomado un paraguas. Las dos explicaciones son verdaderas, pero solo la segunda genera la posibilidad de modificar el efecto no deseado (mojarse) a pesar de las circunstancias incontrolables (la lluvia).”

Estas dos  categorías que Kofman aseguran conviven dentro de nosotros: el sabelotodo y el  aprendiz, se combinan de distintas formas en los distintos ámbitos de nuestra vida, en nuestra vida personal, familar, en el ámbito laboral.

Dice Kofman ahondando en el término que “El sabelotodo no es quien lo sabe todo. El sabelotodo es aquel que deriva su autoestima de estar en lo cierto. El sabelotodo es extremadamente frágil. Sin el reaseguro permanente de la certeza, se siente tremendamente expuesto y vulnerable. Su ego es como un cristal: duro, inflexible y quebradizo. No hay peor amenaza para él que las piedras de la incertidumbre que el mundo le arroja sin cesar.”

“Para salvaguardar su autoestima, el sabelotodo tiene que explicar los errores recurrentes sin asumir responsabilidades. Dado que él tiene siempre la solución correcta, la causa de los problemas, necesariamente, debe obedecer a algún tercero que no aplica en forma debida esa solución”

El sabelotodo da : “Explicaciones tranquilizantes” son aquellas que atribuyen exclusiva causalidad a factores que se encuentran fuera del control de quien explica. Permiten mantener la ilusión de la competencia personal frente a la realidad del fracaso. Explicaciones que llevan a cabo, como salida de emergencia,  los sabelotodo, para no sentir merma en su autoestima

“Por otro lado el Aprendiz es aquel que privilegia las explicaciones generativas. Reconoce la importancia de los factores que se encuentran fuera de su control, pero se concentra en las variables que puede modificar.

Para ser aprendiz, es necesario arraigar la autoestima en el éxito a largo plazo, más que en la gratificación inmediata de tener la razón.

El aprendiz comprende que todo resultado es consecuencia de la comparación entre un determinado desafío del entorno y su capacidad de respuesta (responsabilidad) frente a él.

Si quisiéramos expresar esto en una fórmula podríamos decir:

Resultado = Capacidad de respuesta – Desafío ambiental

Si el desafío es mayor que la capacidad, el resultado será negativo. Si la capacidad es mayor al desafío, el resultado será positivo. Para transformar un resultado negativo en uno positivo es necesario reducir el desafío ambiental o aumentar la capacidad de respuesta.”

En mi dedicación, me declaro aprendiz , y trabajo a diario aumentar mi capacidad de respuesta, sin infravalorar el desafío ambiental. Me encanta reflexionar sobre cuál es mi tendencia en otros ámbitos de mi vida para observar en qué extremo me sitúo en cada caso, conocerme mejor  y saber  cómo puedo equilibrarme.

Tú ¿te animas?

Visto en http://arucacoach.me/

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¿Qué alimenta tu mente?


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La mayoría de nosotros pasa una gran parte del día hablando o interactuando con su entorno. Has reparado alguna vez en, ¿cuál es el tema de la mayoría de tus conversaciones?, ¿de qué sueles hablar?, ¿has cambiado alguna vez de opinión?, ¿sacas tu el tema de conversación?

¿Hablas sobre asuntos específicos o en general sobre distintas cuestiones?,  ¿sobre qué, política, religión, ciencia, deporte? sobre éstos temas, ¿estás dispuesto a escuchar opiniones totalmente diferentes?, ¿lees argumentos y escuchas con atención  a quienes no piensan lo mismo, intentando entender el porqué?, ¿asumes sin cuestionar idearios o argumentarios de alguna organización para no pensar demasiado?

Quizás hablas de personas o sobre personas, ¿son tus conocidos o allegados?, la mayor parte del tiempo ¿hablas bien o mal?, ¿te preocupas por ayudarles y animarles o simplemente te quedas en la crítica o el típico  “tienes que” que tú tampoco llevas a cabo? ¿Esparces rumores, hablas a sus espaldas o les expresas tu disconformidad con alguno de sus comportamientos específicos con la intención de que mejoren?

¿Qué lees?, ¿siempre el mismo periódico, la misma revista?, ¿varías en tu lectura: ensayos, novelas, ficción?

Si ves la televisión o buceas en Internet ¿qué acostumbras a ver?, ¿sobre qué versan esos programas? ¿qué aprendes de ellos?, ¿cuánto crees que te afecta o te influye lo que ves? Alguna vez te has dado cuenta de ¿cómo te encuentras emocionalmente cuando eres espectador?, ¿de qué cosas huyes y qué te gusta ver?

Crees que con tu rutina para actualizar tu información, ¿tienes acceso a nuevas ideas y matices que te hagan crecer?, ¿ser mejor persona?, ¿más útil a los demás?

¿Cuánto crees que depende tu éxito de la información que recibas nueva y de lo que ocupe tu tiempo al hablar?

Recuerda que lo que alimenta tu mente es lo que hará el éxito o el fracaso de tu vida. Si decides hacerlo con envidia, odio, celos, violencia, diferencia, crítica o con esfuerzo, colaboración, ayuda, paz y tranquilidad, amor, empatía, compasión.

Aún te preguntas ¿cómo no tienes pensamientos positivos? Piensa en lo que “consumes”.

 

Hoy más que nunca tienes a tu alcance toda la información que necesitas y seguramente puedes encontrar el  tiempo necesario en el que ahora estás dedicando a trabajar en contra de tu desarrollo. No busques excusas, busca razones.

 

Nada es inocuo, si no eres consciente. Siempre será tu decisión lo que elijas pensar.

Visto en http://arucacoach.me/

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Sé apasionado y profundamente entusiasta


apasionado

La pasión y el entusiasmo son dos virtudes clave dentro de la jerarquía de valores del verdadero líder. Resulta imposible ejercer un liderazgo positivo y transformador sin la práctica consistente y decidida de estas dos cualidades esenciales. Cualquier persona u organización que aspire a liberar su potencial de manera efectiva y vigorosa debe progresar en el dominio de estos dos recursos, ya que, constituyen la savia para elevar el listón de pensamiento, actitud y acción.

En palabras del autor escoces Samuel Smiles: “El entusiasmo es el poder de todas las grandes acciones”. No pudo ser más certero y claro al respecto. Todo gran logro, descubrimiento, esfuerzo y entrega total han venido precedidos por una visión de fondo tremendamente entusiasta y apasionada sobre aquello que se deseaba conseguir. Estas dos cualidades son un mantra sencillo que los verdaderos líderes perfeccionan día tras día sin cesar.

Si nos fijamos en organizaciones punteras como Google, Apple y Virgin, podremos apreciar como aplican con elocuencia y sencillez estas dos virtudes. Sus líderes son almas que están abiertas a la vida y son profundamente curiosos con todo aquello que puede suponer un valor añadido tanto a su empresa como a los empleados que la integran. Richard Branson es el fiel ejemplo de un emprendedor apasionado que llegó a la cima de su negocio, y que a día de hoy sigue creando y generando nuevas ideas extraordinarias desde una postura y actitud entusiasta, vital y confiada. ¿Cuál es el valor asociado de esta actitud que adopta Richard? Que sus empleados transmiten con el mismo vigor y pasión los postulados que promulga su líder, y estos a su vez son captados fielmente por sus clientes.

Sin entusiasmo, vigor y pasión nadie puede llegar a la cima de sus capacidades. El motivo radica en que no podemos movilizar nuestros recursos sin antes creer apasionadamente en ellos, y en el impacto que pueden producir en nuestras vidas, y de aquellos que nos rodean. Es una condición sin la cual resulta materialmente imposible aspirar a un liderazgo altamente efectivo. Anthony Robbins resume este principio en lo que se conoce como el cuadrante de retroalimentación: Si tienes creencias limitantes, moverás un potencial limitado, el cual generará acciones pobres, que producirán resultados paupérrimos, y esto a su vez reforzará la creencia inicial, desde la cual se repetirá el proceso. Este cuadrante también se da a la inversa si se realiza una acción positiva sustentada en una creencia de la misma índole.

Llegados a este punto, ¿por qué la mayoría de nosotros actuamos desde una perspectiva en el que abunda la frialdad y la pasividad? ¿Por qué nos negamos a mostrar nuestra mejor cara y versión al mundo? ¿Por qué jugamos a lo pequeño? Estas preguntas resumen el panorama imperante en nuestra sociedad occidental, la cual se rige por unos estándares que dejan absolutamente de lado el crecimiento y la plenitud, buscando satisfacer otras demandas como pueden ser el dinero, el estatus y el reconocimiento. Con esto no quiero decir que anhelar estos valores sea algo poco loable o digno de alcanzar, sino que tenemos que ser conscientes de lo importante que es atender todas las necesidades del ser humano en su conjunto.

Jugamos a lo pequeño porque tenemos un miedo visceral tanto al fracaso como al éxito. Creamos toda una serie de excusas autosaboteadoras del tipo: “¿qué pasará si las cosas no me funcionan?”, “¿qué impresión voy a generar en los demás si no hago las cosas como los demás esperan?”, ¿qué pasa si alcanzo el éxito y no sé como manejarlo?”. Estas impresiones sesgadas son fruto de un sistema de creencias erróneo e ineficaz que solo busca la conformidad y que está basada en el miedo. El primer paso para transformar el miedo es ser consciente de como opera. Su voz no emana de nuestro corazón ni de nuestra intuición, proviene de nuestra mente, la cual, funciona etiquetando, juzgando, generalizando y protegiendo. Nuestra verdadera voz tiene certidumbre y fortaleza en sí misma y nace de la profunda convicción y certeza de ser alguien importante, capaz y creativo.

Por tanto, te invito a que cambies la dinámica, y seas una persona que haga gala de todo el entusiasmo y vitalidad posibles. Intenta ver la oportunidad y aprendizaje que reside en toda experiencia, y úsala en tu beneficio para crecer y agradecer los enormes recursos y ventajas que la vida te ofrece. Conviértete en un líder entusiasta que sea capaz de transmitir con convicción y claridad aquellos valores que ayuden a sacar lo mejor de cada persona con la que te relaciones. Acuéstate sabiendo que hiciste todo cuanto estaba en tu mano para propiciar una mejora sustancial en este mundo. Deja tu huella fuertemente impresa.

Tomado de http://andrescuevascoach.com/

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Miedo a ser invisibles


parecer invisible

Sentado en una mesa de una cafetería, saboreando un buen té, distraigo mi atención observando, e inevitablemente escuchando conversaciones vecinas, por esa costumbre nacional de hablar levantando la voz. Aunque no lo quieras, te enteras de todo. Observo a una chica que ha escogido un rincón para ensimismarse en su lectura. El camarero ha servido ya a dos mesas posteriores a su llegada. Aunque ella lo mira, él no la ve. Parece invisible. En cambio, una señora que viene de comprar en el mercado ha realizado una entrada triunfal. No solo todo el mundo se ha enterado de su presencia, sino que se sabe lo que va a desayunar, sobre todo el camarero al que le faltan manos para servirle. La chica de la lectura mueve la cabeza negativamente. En parte por la discriminación, en parte porque aquellos gritos la sacan de su ensimismamiento.

Las mesas colindantes siguen conversaciones diferentes, aunque con algún factor en común. Dos mujeres, cercanas a la cincuentena, se quejan amargamente de que a su edad ya no son visibles. No sienten la mirada ajena. Una pareja cercana a mi mesa discute. Él le decía a ella: “Últimamente ni me ves”. En la barra de la cafetería, un padre muy cabreado le decía a su hijo adolescente: “No quiero verte más”. Lo más seguro es que no fuera cierto, pero la expresión revela un tema, más profundo de lo que aparenta, sobre el acto de ver y ser vistos. Para una cultura tan visual como la nuestra, acostumbrada ya a verlo y retratarlo todo, se ha convertido en un deseo y una necesidad salir en la foto o, por el contrario, ausentarse de ella.

Todas estas escenas recuerdan una de las más célebres canciones del musical Chicago de Bob Fosse. El resignado marido de Roxy Hart, Amos Hart, entona su lamento describiéndose como Míster Celofán. El hombre transparente, no por su autenticidad sino por falta de reconocimiento. Ver y ser vistos. Pero ¿qué es lo que queremos ver? ¿Cómo queremos ser vistos? Aún cabe otra pregunta: ¿qué es lo que realmente vemos?

Una posible respuesta podría ser la siguiente: el material psicológico, los contenidos que hemos introducido en la mente, y los movimientos psíquicos que hemos convertido en hábito conforman el conjunto de imágenes que tenemos sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos circunda. Unos contenidos que se han alimentado también de la cultura familiar, social e histórica que nos ha tocado vivir. Con todo ello hemos organizado la mente, que ahora con suma pulcritud obedece a los programas que se han automatizado en el inconsciente. Entonces, se debe tener en cuenta que los ojos no son los que miran, sino que quien lo hace es la mente de cada uno. Y ve según lo que la hemos enseñado a mirar.

En la imagen que cada uno construye de sí mismo, existe el deseo tanto de estar presentes como ausentes. En algunos aspectos se echa en falta ser más reconocidos, en otros se preferiría poder desaparecer. A veces gusta ser el centro de atención, otras pasar inadvertidos.

Lo habitual entonces es que se transite por diferentes momentos, contextos, situaciones y estados de ánimo en los que se prefiere estar presente o ausente. Cuando se respetan los tránsitos, el sentimiento se fluye con la vida. Se es libre de escoger. Podría ocurrir, por el contrario, que se acabe viviendo condenados a la eterna necesidad de reconocimiento (personal, social, profesional) o de aislamiento. Cuando es así, la mente de cada persona necesita reorganizar su propia visión y la del mundo.

Uno de los mayores miedos que se pueden padecer es el rechazo. Sentirse abandonado, despreciado o descuidado por la tribu dispara todas las alarmas de la existencia. El poder de las relaciones se basa en la capacidad de generar vínculos estables, duraderos y de protección. No obstante, las experiencias que cada uno ha vivido al respecto han conformado estilos afectivos diferentes. Unos aprenden a incluirse, otros a excluirse. Es como un destino. Tarde o temprano acaban dentro o fuera. A veces los descartan. A veces se autodestierran.

Las sociedades hacen lo mismo con sus miembros, sobre todo aquellos que no responden a los estándares y modas. De la misma manera que muchos reconocimientos son exagerados, falsos o injustos, gran parte de las exclusiones también lo son. Aunque se presuma del valor de la justicia, muchos gestos de los que apenas se es consciente invisibilizan al otro, lo apartan de la peor de las maneras que es la indiferencia. Como Míster Celofán. Hay quien prefiere un reconocimiento en negativo, antes que ser completamente ignorado.

La falta de reconocimiento obedece a dificultades de inclusión, como la chica de la cafetería cuya presencia solo asomó cuando se quejó al camarero. Tuvo que enfadarse para poderse hacer visible. Pero al hacerlo así, no se siente bien, se culpa o acusa al mundo por no estar pendiente de ella. No se le ocurre “hacerse presente”, mostrarse, pedir, expresarse asertivamente. Pero esta situación también obedece a las expectativas. Muchas personas hacen grandes esfuerzos, se cargan de responsabilidades o llaman la atención con tal de recibir aplausos, agradecimientos y valorización. Puede que se confunda el medio con el fin. Si cabe algún acto sincero de reconocimiento es ser aceptados y queridos por lo que se es y no por lo que se hace, se aparenta o se logra.

El miedo a no ser recordados es, en el fondo, un temor a ser ignorados. Si nadie nos ve, ¿existimos? Por supuesto, uno puede hacerlo todo solo y para sí mismo o, como el eremita, hacerlo aisladamente por el bien espiritual de la humanidad. Sería suficiente con que cada uno apreciara quién es, cómo es y lo que hace, mejor o peor.

Sin embargo, pronto llega la mirada del otro. Una forma de percibirnos que tanto puede ser apreciativa como despreciativa. O peor aún, ser vistos y no vistos. Ahí se encuentra el secreto del equilibrio entre lo interno y lo externo. ¿Hasta dónde sabemos apreciarnos? ¿Hasta dónde necesitamos ser apreciados? ¿Hasta dónde nos afecta el desprecio externo? ¿Necesitamos ser reconocidos por los demás para ser, para saber cómo ser? ¿Somos personas apreciativas? ¿Destacamos lo bueno de las personas y lo que hacen con la mejor de las intenciones? ¿Tendemos al desprecio, a ver siempre lo que falta o lo que no está perfecto? Según seamos en ese interior individual, así seremos ahí afuera aunque lo disfracemos con máscaras sonrientes.

No solo se trata de bucear introspectivamente. Como escuché a Begoña Román, catedrática de Filosofía de la Universidad de Barcelona, quizás vaya siendo hora de introducir la escucha en un mundo tan visual. Podría ser que el problema sea estar más desnutridos de ser escuchados que de ser vistos. Llega un momento en que más que reforzar el sentido de la vista, se necesita afinar el oído y también el tacto.

Hay una tarea que resulta ineludible: educar la mirada, amplificar la escucha y apreciar la calidez. La mirada se educa revisando lo que tenemos tendencia a percibir, y aumentando el campo de visión. Para ello, como advierte el psicólogo Joan Quintana, hay que preguntar a los otros lo que cada uno no aprecia o no sabe ver. La escucha requiere atención, disponibilidad, profundidad. Va más allá de una simple mirada. Y la calidez adentra, como ningún otro canal, en el contacto respetuoso, amable y tierno con el otro. No hay mayor reconocimiento.

Tomado de http://elpais.com/

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Atrevernos a soñar despiertos


soniar despiertos

Recuerdo que mi padre siempre me alentó a soñar despierta, él perteneció a la Orden Rosacruz y estaba muy familiarizado con estas técnicas de la imaginación, por eso, sabía perfectamente lo que me aconsejaba. Sin embargo en el colegio (y especialmente en el de monjas como al que yo asistí) esto no era muy bien visto –y lamentablemente quizás aún hoy tampoco, aunque veo con optimismo que las cosas ya van cambiando. Sin embargo, han tenido que transcurrir varios años para que cada vez más las investigaciones experimentales y clínicas hayan concluido que soñar despierto es normal en toda mente activa. Y que ahora tanto místicos como psicólogos la recomienden. Ojalá en los centros educativos también se dé esto y siquiera permitan a los estudiantes 15 minutos entre clase y clase a soñar despiertos, como parte de la malla curricular.

Algunas personas temen que por dar rienda suelta a su imaginación puedan quedar atrapadas en la fantasía, pero los estudios hechos en este terreno desmientan tal posibilidad. La gente sabe distinguir bastante bien qué es factible y qué no lo es. El verdadero peligro reside en que dejemos de soñar, que en cierto sentido, aunque claro no tan profundo, es una forma de meditación guiada por nuestros propios deseos, que finalmente son los susurros de nuestro Ser Superior para cumplir nuestra misión.

Para el sicólogo y escritor Jerome Singer, autor de “The Inner World of Daydreaming” (“El mundo interior del soñador diurno”), “en momentos de angustia y preocupación, permitirnos soñar despiertos nos ayudará a reconocer conflictos subconscientes o áreas en que se manifiesta una dificultad. Pero inclusive cuando no es posible identificar el problema profundo, las imágenes visuales positivas que representen escenas de la naturaleza nos calmarán temporalmente e impedirán que obremos con apresuramiento. Así podremos explicarnos en términos puramente sicológicos algunos beneficios de la oración y de la meditación. Pensemos en el poder calmante de ciertas imágenes apacibles sugeridas por salmos, como ‘El Señor es mi pastor’.”

Veamos ahora los beneficios que nos otorga entregarnos a ese relajante placer de poner en práctica nuestra imaginación creadora durante el estado de vigilia:

Ventajas de soñar despiertos:

CheckBlue Hacer nuestra existencia más creadora y original.
Los psicólogos han estudiado la labor y las formas del pensamiento de científicos artistas y escritores con mente creadora. Y resulta que esos individuos superdotados son muy afectos a fantasear y a jugar a la exploración mental de las posibilidades más insólitas y alucinadas.

CheckBlue Utilizar el pasado para explorar el futuro.
Al prestar atención a los ensueños diurnos, podemos modificar y mejorar la orientación de nuestras vidas. La recurrencia en el tema de nuestras fantasías indica algo que deseamos hacer en el futuro.

CheckBlue Desarrollar la personalidad.
Conviene preguntarnos: “¿Qué pasaría si yo fuese jefe o dueño de la empresa o tal famoso(a) artista?”. Juguemos con esas situaciones, imaginándolas de la manera más vívida posible. Al hacerlo quizá descubramos aspectos especialmente positivos de nuestra personalidad; ambiciones que valga la pena cultivar y opciones vitales descartadas antes de tiempo. También podemos explicar así lo impráctico de algunas ideas.

CheckBlue Calmarnos y adquirir seguridad.
La investigación de las ondas cerebrales, particularmente de los ritmos alfa, relacionados con los períodos de relajación que preceden inmediatamente al sueño, indican que algunas personas pueden regular esos ritmos mediante la evocación de fantasías placenteras. Incluso han dominado las contracciones cardíacas y la tensión arterial.

CheckBlue Sobrellevar la soledad.
Evocar la presencia de amigos, visitantes imaginarios del pasado o con algún personaje famoso con los cuales conversar no sólo aminora el sentimiento de estar solo, sino que atenúan el nerviosismo y el temor cuando viajamos por lugares extraños.

CheckBlue Encontrar las claves de nuestra conducta.
Diversas investigaciones demuestran que hay muchas formas de aprovechar las fantasías más repetidas para descubrir diversas facetas de las motivaciones de conducta y de nuestra personalidad. Se ha demostrado que cuando soñamos despiertos en tener éxito, modificamos nuestro rendimiento en tal dirección.

CheckBlue Tener fortaleza de ánimo en la adversidad.
Con los sueños en vigilia, el cerebro ensaya y nos advierte que hay algo inconcluso en nuestra vida, entonces se convierte en un medio valioso para sobreponerse. Soñar despierto añade colorido e interés a nuestra existencia; la hace más emocionante, siempre y cuando no escapemos de la realidad en momentos inoportunos.

Por todos estos motivos y seguramente por otros muchos más demos cabida, espacio y tiempo a nuestros propios sueños, ejerzamos libremente nuestro derecho a la práctica de la imaginación, que es una maravillosa facultad que todos los seres humanos compartimos. Como dice la sabiduría popular: “Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad”.

Seamos felices, el tiempo es Ahora.

Visto en http://lourdesconelalma.wordpress.com/

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El poder de una sonrisa


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Me miras, te miro y todo queda dicho.

Sabes engatusarme con esa sonrisa, con esa luz, con esa ingenuidad.

¿Qué buscas tras esa insinuación? ¿Qué esperas cuando me dedicas esa carcajada? ¿Qué anhelas cuando despiertas en mí compasión? ¿Cómo puedo desprenderme yo de tu amor?

Me inspiras, me haces vibrar, me das fuerzas para seguir, me haces disfrutar. Me encantas, te encanto, y nuestro amor es incondicional.

Ayer vi esta imagen, esta fotografía en mi retina, esta estampa ideal. Una madre disfrutando de las risas de sus hijos durante un momento cotidiano del día.

 

¿Ves a tu hijo sonreír?

¿Disfrutas observando cómo se ríe?

¿Crees que ríe lo suficiente?

¿Se divierte? ¿Juega? ¿Baila? ¿Canta? ¿Es feliz?

 

La risa es uno de los indicadores más visibles que nos ayuda a conocer cual es el estado emocional de un niño. Quizás pienses que todo está bien, con la vorágine de tu día a día, del trabajo, el colegio, los deberes, las tareas domésticas, los videojuegos…no te has parado a observar si tu hijo se divierte, se ríe o bromea a diario. Bueno, no te preocupes, no es tarde, simplemente hazlo ya. Para, observa e identifica.

¿Conoces la importancia de la risa en el desarrollo psíquico y físico de un niño?

El humor puede favorecer la capacidad de resilencia de los niños, además de ayudarles a enfrentarse al periodo difícil de la preadolescencia y la adolescencia. A través de imágenes por resonancia funcional (IRMf),  un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Stanford ha hallado que algunas regiones del cerebro que responden al humor en adultos existen ya en niños de seis a doce años, aunque menos desarrolladas. “El humor es un componente muy importante de la salud emocional, ya que mantiene las relaciones, desarrolla la función cognitiva [del cerebro] e incluso quizá la salud médica”, señala Allan Reiss, uno de los responsables del estudio y director del Centro de Investigación en Ciencias Interdisciplinarias del Cerebro de Stanford.  Y añade: “En particular, creemos que un sentido del humor equilibrado y coherente podría ayudar a los niños a enfrentarse con el período difícil de la preadolescencia y la adolescencia.” (Fuente: Revista Investigación y Ciencia)

Además de ayudar a tener una buena salud emocional, también beneficia a nivel físico:

  • Estimula los órganos
  • Fortalece el sistema inmunológico
  • Alivia el dolor
  • Protege el sistema cardivascular

Por tanto, no crees que podrías prestar más atención a la risa de tu hijo, y por qué no también a la tuya. La risa es contagiosa y podemos beneficiarnos toda la familia de ella, debido a las llamadas “neuronas espejo”, las cuáles activan una región cerebral (zona F5 o de premotricidad) que registra la actividad de una acción concreta, así como cuando estamos viendo realizar esa misma acción. Además, estas neuronas también están detrás de nuestra empatía, es decir, nuestra capacidad de ponernos en el lugar de los demás.

Neurona espejo

 

Después de escribir estas palabras, me paro, reflexiono y llego a la conclusión de cómo nos complicamos la vida a veces. De cuán difícil hacemos las cosas, de la poca importancia que le damos a otras tantas y de que al final, lo esencial es SIMPLIFICAR, como diría él.

Disfruta con tus hijos, vive momentos divertidos con tu familia, ríete de ti mismo, bromea, juega, relativiza, SÉ FELIZ.

Visto en http://playingcoaching.wordpress.com/

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