Historia de un pueblo que sabía de números


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A continuación, comparto un cuento sufí que pone de relieve la importancia que un oportuno análisis previo de las situación puede tener de cara a evitar y/o anticipar los inconvenientes (y ventajas):

 

De entre todos los pueblos que el mula Nasrudin visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudin encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas de agua vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las llevaban de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.

“¿No sería mejor si tuvieran agua en el pueblo?”, preguntó Nasrudin al granjero de la casa en la que se alojaba. “¡Por supuesto que sería mucho mejor!”, dijo el granjero. “El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas las horas del burro como las horas del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año.”

“Veo que lo tienes todo bien calculado”, dijo Nasrudin admirado. “¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?” “¡Eso no es tan simple!”, dijo el granjero. “En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Al menos me quedan otros treinta años más de vida, así que me es más barato enviarles por el agua.”

“Sí, ¿pero es que serías tú el único responsable de construir un canal? Son muchas familias en el pueblo.”

“Claro que sí”, dijo el granjero. “Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año.”

“Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?

“Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y halva, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después de comer otro té y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te digo, que cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar.” “Vale”, dijo Nasrudin, “pero entonces en cuatro años estarías preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!”

“Hay otro problema”, dijo el granjero. “Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá ir por agua, tanto como si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente.”

“Lo entiendo”, dijo Nasrudin . “Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal.”

“Pues no”, dijo el granjero. “Cualquier caradura que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin coste alguno.”

“Tengo que admitir que tienes razón”, dijo Nasrudin.

“Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, el otro el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño, el burro tendrán que ir a buscar al médico.

Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrirnos el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así, la construcción del canal ni siquiera se empezará.”

“Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes”, dijo Nasrudin. Se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: “Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tiene el mismo problema que ustedes tienen. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años.”

“Efectivamente”, dijo el granjero, “pero a ellos no se les dan bien los números.”

Fuente: http://josedeandres.com/2015/01/31/historia-de-un-pueblo-que-sabia-de-numeros/comment-page-1/#comment-17

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Deseo y Necesidad


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Te das cuenta que el deseo ha excedido sus limites cuando se convierte en necesidad…

El deseo se disfruta, se ríe y se goza, en la necesidad se sufre, se lamenta y se añora…El deseo tiene muchas caras, la necesidad solo una. El deseo ofrece opciones, la necesidad se niega, el deseo prueba, la necesidad se aferra.  Cuando solo deseas buscas satisfacer, saciar,  y agradar. Cuando es necesidad ten cuidado muy probable sufrirás y poco a poco desvanecerás…

Fuente: https://florprofusa.wordpress.com/2015/01/30/deseo-vs-necesidad/

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20 formas de hacer feliz a alguien


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¿Cómo hacer feliz a alguien? Tantas veces hemos tenido o estamos cerca a gente que no es feliz, que está sumergido en la depresión y el mal humor. ¿Qué podemos hacer? Pues la página Infografiando nos da 20 acciones que podemos hacer, algunas de ellas de manera frecuente, para poner un granito de felicidad en la vida de otras personas. Este mundo que está lleno de gente negativa necesita cambiar. ¡Tú puedes ser parte de este gran cambio! ¿Te animas? Recuerda que cosas pequeñas pueden hacer a alguien muy feliz.

20 maneras de hacer feliz a alguien

Aunque algunas puedan parecer obvias, tontas y otras demasiado pensadas, todo es válido para hacer feliz a alguien más. Pon estas acciones en práctica y comienza a cambiar el mundo.

1. Cuenta un chiste: Hasta los chistes más malos causan una reacción. ¡Comprobado! Busca en internet que hay tantas páginas buenas.

2. Saluda: ¡Buenos días!, ¡buenas tardes!, ¡buenas noches!, o un simple ¡hola! puede transmitir mucha energía buena. Trata de mostrar calidez en tu saludo. Según la cercanía que tengas con la persona a la que saludes, se más o menos efusivo, educado y sonríe cuando lo hagas.

3. Regala un libro: Si sabes de alguna persona cercana a la que le guste la lectura y ves que no está muy relajado, tranquilo o feliz, regálale un libro que creas pueda gustarle. A todos nos gusta recibir regalos. Si te importa esa persona entonces esta es una buena idea.

4. Llama por teléfono: Las redes sociales nos han vuelto mensajeros de textos empedernidos. Si quieres saber de alguien, llámalo. Es bonito sorprendernos con una llamada de alguien que nos recuerda, le importamos.

5. Regala abrazos (es gratis): A nadie le cuesta un abrazo y está comprobado científicamente que este hace sentir mejor a cualquier ser humano (e incluso a algunos animales). Es una gran muestra de cariño y nos reconforta muchísimo. ¿Estás listo a abrazar a tus hijos, tus padres, tu esposo (a), hermanos, etc?

6. Agradece siempre: Un mal que tienen los seres humanos es creer que se merecen todo y no saben agradecer las cosas que reciben, ya sea material o espiritual. Por cortesía, por humildad, siempre debemos estar agradecidos por la ayuda, por un favor. Esto debe ser un gesto sincero y amable. Por cada cosa que recibas, da gracias. Verás como la persona que te brindó algo se sentirá muy feliz.

7. Sonríe: Cuando saludes, sonríe. Cárgate de energías por la mañana escuchando una canción que te guste y que te haga feliz. Tu estado de ánimo lo transmitirás con tu rostro, tu expresión corporal. Mide las consecuencias que pueden ocasionar tus sonrisas, tus saludos.

8. Envía emails: A todos nos gusta recibir un mensaje, una llamada de un ser querido. Tómate unos minutos y escríbele un email a alguien que aprecias pero que no has podido ver hace días. ¿Sabes lo feliz que lo harás cuando vea tu mensaje en su inbox?

9. Pela una fruta: No es el solo hecho de pelar una fruta y ofrecerla, es el hecho de servir a alguien. ¿Ves lo bien que te sientes cuando has podido hacer algo por alguien más?

10. Di “Te Quiero”:  A muchas personas se les hace difícil decirlo, pero inténtalo, sobre todo con tus hijos. ¿Quieres niños felices? Diles cuánto los quieres, no esperes una ocasión especial, no esperes acompañarlo con un regalo material. Solo tus palabras harán su día.

11. Fíjate en las debilidades y da soluciones: Si alguien recurre a ti por un consejo, ayúdalo y dáselo. Si alguien está pasando por un problema y tu puedes ayudarlo. Hazlo.

12. Dale un detalle: No necesitas una gran cantidad de dinero para comprarle algo a alguien. Si ves que uno de tus seres queridos o un compañero de trabajo está teniendo un día difícil, dale algo que pueda alegrarle el día, tal vez un chocolate, invítale a almorzar, o un café.

13. Haz una lista: ¿Para qué? Para que escribas las cosas positivas que te gustan de tu familia, sepas apreciar a cada miembro y ellos se enteren de qué es lo que más te gusta de cada uno.

14. Si alguien se queja mucho, habla: Si una persona que es cercana a tí se queja de todo, para renegando; habla con ella. Debe tener algún problema y no lo sabe canalizar. Tal vez necesita que alguien lo escuche y le de algún tipo de consejo.

15. Agradece a tu compañero: En el trabajo, generalmente estamos tan concentrados en los objetivos que nos olvidamos que somos personas las que trabajamos en el equipo. Recuerda siempre agradecer a tus compañeros cuando han hecho algo por tí. Y si eres el jefe, agradece a tus colaboradores por el buen trabajo. Reconoce lo que hacen y lo bien que lo hacen.

16. Llévale flores: A esa persona que aprecias y quieres, llévale flores alguna vez. Uno se siente bien cuando da, más que cuando recibe.

17. Si alguien tiene un problema…: Si sabes que una persona allegada a ti está pasando por un problema, está en tus manos conversar con ella y ayudarla a salir adelante.

18. Ponle un reto: Por ejemplo, rétalo a que haga ejercicio todos los días. El solo hecho de que empiece a ver resultados mejorará su autoestima y por ende, estará feliz.

19. Alimentos buenos: Los alimentos sanos como las frutas y verduras, o tal vez el pescado, por sus contenidos de vitaminas y minerales pueden ayudarnos con el bueno estado de ánimo.

20. Escucha: A todos nos gusta que nos presten atención, que nos escuchen. Tómate un tiempo para escuchar lo que tu amigo/compañero tiene que decir, tal vez está con una carga que tú no puedes reconocer con sus gestos y necesita desahogar eso con alguien. Ayúdalo, escúchalo.

¿Se te ocurre otra idea? Compártela con nosotros.

Fuente: http://pymex.pe/suplementos/altamente-productivo/20-formas-de-hacer-feliz-a-alguien?utm_source=email+marketing&utm_campaign=04-AP-MG&utm_medium=email

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¿Es bueno agradecer?


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Los beneficios de agradecer

Muchas veces el estrés, las prisas, las tareas diarias que realizamos y la monotonía de hacer todos los días casi lo mismo, nos ciega de ver la vida como es y de ser agradecidos por formar parte de ella. Nos damos cuenta de esas cosas cuando por ejemplo con una gripe o cualquier otra enfermedad  nos vemos encerrados en casa e impedidos para realizar las cosas que a diario nos suelen aburrir por ser cotidianas. Estando en esta situación siempre nuestro cerebro reflexiona y piensa las ganas que tenemos de recuperarnos para volver a nuestra cotidiana vida, en ese momento ¡lo que daríamos por estar en perfecto estado! y agradecemos de poder hacerlo todos los días.

Cuando se dedica un momento del día para agradecer todo lo bueno que tenemos en nuestra vida, nuestro estado de ánimo cambia, nuestras emociones son más  positivas, tenemos mejor humor y a la vez contagiaremos a las personas de nuestro alrededor de energías positivas.

Estudios científicos han demostrado que la práctica de la gratitud reduce la depresión y la ansiedad.

Existen tres agentes químicos en nuestro cerebro que son la dopamina, serotonina y la oxitocina que se asocia con la experiencia de la gratitud.

Dopamina: Afecta partes del cerebro relacionadas con la motivación.

Serotonina: El sistema nervioso parasimpático se activa con la gratitud y la serotonina empieza a funcionar dandonos sentimientos de calma y paz.

Oxitocina: Es la principal hormona que se asocia con el amor y los vínculos personales. Si abrazamos, valoramos y agradecemos a un ser querido, suben los niveles de la hormona y se fortalece la relación.

La gratitud como podemos ver nos beneficia en todo. ¡Vamos a empezar a ser más agradecidos!

Yo voy a empezar a ser la primera y agradecer con este post a varias personas que me concedieron un premio por mi blog y estoy en deuda con ellos por falta de tiempo.

Agradezco a:  Misretazos Bremarila Donovan Exudus999 Martes de cuento Sara P Lorenzo Grojol

Si pincháis en los nombres podréis ver sus blogs, les agradezco su reconocimiento  y las palabras tan bonitas y gratificantes que en su momento me dieron.

Agradecida a a ti que estas leyendo, que sigues mi blog, que comentas, que lo compartes.

Un abrazo virtual para todos los que ahora mismo estáis conectados.

Carmen Cifuentes

Tomado de https://pensamientoscollier.wordpress.com/2015/01/29/es-bueno-agradecer/

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El cuento de las Arenas


cuento de las arenas

Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas.

Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró:

“El Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río”

El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto.

“Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino”

-¿Pero cómo esto podrá suceder?

“Consintiendo en ser absorbido por el viento”.

Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. “¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?” “El viento”, dijeron las arenas, “cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río”

-¿Cómo puedo saber que esto es verdad?

“Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río.”

-¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?

“Tú no puedes en ningún caso permanecer así”, continuó la voz. “Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.”

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó –¿o le pareció?– que eso era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio. Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia. Reflexionó: “Sí, ahora conozco mi verdadera identidad”. El río estaba aprendiendo pero las arenas susurraron: “Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña”

Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía está escrito en las Arenas.

Cuento de Awad Afifi el Tunecino

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El Compromiso con uno mismo


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Por Laura Foletto
Para muchos la palabra compromiso la asocian a algo ideal pero irreal, otros les causa escozor, otros la evitan.Muchas veces, estas actitudes tienen que ver con la forma en que nuestros padres se han comprometido en relación a nosotros cuando éramos niños. Puede ser que no lo hicieran seriamente o, por el contrario, que lo tomaran como una obligación neurótica o que lo asumieran al comienzo y luego se desinteresaran o se marcharan o se murieran y eso constituyera un dolor insoportable.

La sociedad misma tiene mensajes contradictorios. Los idealiza o los fusiona con sacrificios y agobios o los niega infantilmente.

El compromiso es el fundamento de cualquier relación auténtica de amor. En una pareja, es lo que posibilitará que avance fructíferamente después que pasa el enamoramiento. Con los hijos, es lo que nos transformará de padres
biológicos en padres verdaderos. En un trabajo o estudio, es lo que permitirá que profundicemos y progresemos plenamente. En una terapia o cualquier labor de desarrollo personal y/o espiritual, es lo que realmente nos conectará con las riquezas de nuestro interior.

Entonces, ¿por qué tantos problemas con los compromisos? Porque nos causan cambio, riesgo, crecimiento, dedicación y, también, dolor.

Veamos: cuando nos damos cuenta de que estamos estancados, sabemos que debemos evolucionar. Nuestra parte más sabia y conectada nos invita a movernos con la Vida, porque Ella es cambio constante, es mutación: algo debe morir para que nazca algo nuevo. Nos da miedo este proceso, ya que no estamos educados para pensar así. Nos aferramos a lo que somos y a lo que hay, por más que ya no funcione o suframos.

Ese paso supone un cierto riesgo. Estamos habituados a la seguridad y la comodidad de lo conocido. ¿Qué sucederá, qué ganaremos y qué perderemos, qué pasará con los otros?

Finalmente, se trata de crecer, de asumir nuevos roles, de dejar atrás las limitaciones que nos hemos impuesto, de liberar lo que ya no sirve o constituye una carga sin sentido, de desarrollarnos, de hacer uso de nuestra creatividad.

Esto requiere dedicación, constancia, paciencia, confianza, fe, valor. ¡Ufa! Mejor me quedo como estoy. ¿No es lo que pensaste? Y sí, parece demasiado. La clave aquí es no asustarse ante el gran panorama sino ir haciendo pequeños avances cada día. Como dice un proverbio chino: “un camino de mil kilómetros comienza con un paso”. Se trata de hacer lo necesario en cada momento, sin cargarse con el pasado ni con el futuro.
Sostener la visión, mientras se va caminando paso a paso, en el aquí y ahora.

¿Será todo sobre un lecho de rosas? No, claro. Habrá momentos de dolor, de indecisión, de frustración, de ira, de tristeza. Pero, piensa un momento: ¿no los tienes ya? ¿Y qué estás consiguiendo? ¿Hacia dónde estás yendo?
¿Están mezclados con otros de entusiasmo, alegría, autoestima, respeto, fuerza, logro, creatividad, plenitud, amor? Eso es lo que obtendrás si cambias.

¿Y el compromiso? Es lo que te mantendrá firme y confiado. Si no asumes el compromiso por lo que decidas, caerás una y otra vez. Pero, ¿qué pasa si nunca lo has hecho o has tenido malas experiencias con asumirlo? Comienza con pequeñas cosas. Observa lo bien que te sientes cuando lo logras. Concientiza los temores y enfréntalos, con calma y confianza.

Date cuenta de que, cuando te comprometes, te liberas. Al contrario de lo que crees, ser irresponsable o no aceptar los cambios que necesitas, te mantiene prisionero de lo que temes, te hace débil, te victimiza, te
mantiene en una mediocridad gris y enfermiza.

Por eso, asume el mejor compromiso que puedes hacer: contigo mismo. ¡Lo lograrás!

Autora Laura Foletto

Tomado de https://jcvalda.wordpress.com/2015/01/27/el-compromiso-con-uno-mismo/

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¿Quiero y no puedo? o ¿No puedo porque no quiero?


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Por Germán Antelo Solozábal

Las dos preguntas con las que titulo el post, son comunes en nuestro día a día, sobretodo la primera, es la que se escucha frecuentemente a muchas personas,  pero la segunda es la que habitualmente hago a quienes escucho decir “quiero y no puedo”, debo decir también que cuando me la hicieron por primera vez a mí hace casi una década, quedé bastante descolocado, por eso recuerdo el momento.

Todas las personas buscamos objetivos, metas, plenitud, felicidad, libertad, bienestar en todos los aspectos de la vida, prosperidad económica, un gran desarrollo profesional y muchas cosas más, pero a la mayoría su propia realidad les muestra que les falta algo o bastante de lo que he mencionado, con lo cual muchos comienzan a sentir insatisfacción, pasando luego a pensar que sucede algo y tal vez haya que hacer algún cambio.

Llegado a esos puntos de vacío, muchos tienen el hábito de buscar culpas hacia todo lo externo, lo que le rodea (trabajo, jefes, compañeros, pareja, vecinos, crisis, la Unión Europea, etc..), y generalmente llegan a la conclusión que la mala suerte es la responsable de todos sus males, lo último que suelen mirar y consultar es dentro suyo para saber que está pasando.

Cuando comienza en nuestra mente a rondar la palabra “cambio”, es un momento de doble cara, inmediatamente nos motiva para bien pensar en algo nuevo y que será mejor para nuestra vida, pero a continuación aparecen los sentimientos de inseguridad, temor, apego y esfuerzo para lo que vendrá, con lo cual ante esta situación debemos elegir a que consultores escuchar.

Al hablar de consultores no hablo solamente de las personas solamente, me refiero a otros más influyentes y potentes que todos tenemos. Existen dos tipos de estos asesores, el primero está liderado por el Saboteador y el segundo por la ESENCIA.

El primer grupo de consultores desde el primer momento intentará grabarte en la cabeza, mente, cuerpo y espíritu, que “tú quieres pero no puedes”. El discurso estará enfocado a que tu realidad es muy diferente a de millones de seres humanos, que tu caso es especial y no puedes cambiar, que tu deseo es el cambio pero la mala suerte que te rodea hará que no sea posible ese fantástico pensamiento.

Además te hará recordar todas las creencias que te limitan, intentará resaltarte en todo momento los traspiés que hayas tenido, pondrá sobre la mesa tus apegos así te mueves menos, insistirá en que sigas aferrado a tus hábitos tóxicos, te hundirá la autoestima y si con esto no te convence, recurrirá a que tu tienes mucha mala suerte, con lo cual es imposible que te vaya bien, como verás el saboteador lo que quiere es protegerte y desea enormemente que no salgas nunca más de la cueva que conoces perfectamente, lo cual no significa que te guste sino que te has acostumbrado.

El otro consultor que tienes se llama ESENCIA, lo primero que hará cuando comience a rondar la palabra cambio en tu mente y comiences a escuchar a tu saboteador, te dirá: “no puedes porque no quieres”. Ante esto te mostrará que en vida actual si estás insatisfecho es porque tal vez te falten honrar algunos valores tuyos, te recordará cuál es tu Visión y Misión de vida, te mostrará las pasiones que tienes y si las estás viviendo, como te pondrá una nota delante de tus ojos con los talentos y dones que posees, además te impulsará a que hagas el cambio.

La consultora ESENCIA te dirá que si quieres cambiar podrás hacerlo, porque cuando un ser humano quiere algo de verdad y se compromete con ello, no hay nada que lo detenga, ya que en nuestro interior tenemos algo muy potente que se llama FE en lo que haces y cuando estás convencido, ¡tarde o temprano lo consigues!.

Para conseguir y reafirmar los cambios se necesitan esfuerzo, compromiso y paciencia. Supongo que muchos utilizan la frase “quiero pero no puedo” porque cuando piensan en el cambio, lo relacionan rápidamente con comprometerse de verdad y que además han de tener mucha paciencia, porque las cosas no se logran en dos semanas, si no que lleva bastante tiempo cambiar hábitos de varias décadas.

Por eso si eres de los que dicen “quiero pero no puedo”, reflexiona si tal vez es un “no puedo porque no quiero” y si es la primera, busca ayuda porque el que ¡QUIERE PUEDE!.

Autor Germán Antelo Solozábal

Fuente: https://jcvalda.wordpress.com/2015/01/18/quiero-y-no-puedo-o-no-puedo-porque-no-quiero/

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Elegir e idealizar


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A menudo la vida nos pone delante  de un CRUCE en el que tenemos que elegir entre dos caminos.

Te ha pasado alguna vez de escoger un camino y de preguntarte:

¿Y si hubiera escogido el otro ahora como sería mi vida? ¿Sería yo más feliz?

La mayoría de las veces esto pasa cuando las cosas no nos van del todo bien, cuando, en el camino elegido, vivimos un momento difícil o la realidad del momento no coincide exactamente con NUESTRAS EXPECTATIVAS.

Es entonces que llegan las dudas: es humano y es normal!

Un coachee el otro día compartió conmigo una reflexión. Cuando tenía 20 años empezó a estudiar arte dramático y al cabo de una temporada lo dejó para dedicarse a su carrera universitaria. Hoy en día no se sentía muy satisfecho con su trabajo y, por eso, empezó a preguntarse cómo hubiera sido su vida si hubiera seguido su pasión juvenil.

Muchas veces nuestra mente suele IDEALIZAR lo que no tenemos.

Lo hacemos constantemente: de adolescentes cuando nos enamoramos de aquel/aquella chic@ del instituto que no conocemos de nada, cuando estudiamos y soñamos con un trabajo perfecto, cuando planeamos un viaje….

Son miles las ocasiones en las que nuestra mente mezcla nuestras expectativas con nuestras fantasías.

De esta manera idealizamos lo que todavía no hace parte de nuestra vida.

Creo que este mecanismo es por un lado muy útil, porque nos motiva a seguir nuestros sueños, pero por otro puede ser causa de insatisfacción: la realidad casi nunca coincide con las expectativas. Con esto no quiero decir ni que sea peor ni mejor, simplemente es diferente.

La cuestión se hace más compleja cuando empezamos a idealizar algo que no solo no hemos vivido, sino quehemos elegido no vivir para dar espacio a otras experiencias.

Imagínate que con 20 años María conoce a un chico, se enamora de él y elige ir a estudiar en otra ciudad para vivir a su lado. Pasan los años y resulta que la relación acaba muy mal. María se siente  desilusionada, triste y se dice a sí misma:

“Si me hubiera quedado en mi ciudad no habría tenido que pasar por todo esto, habría tenido una vida más fácil al lado de mi familia y de mis amigos y seguramente habría conocido a un chico mejor, que no me hubiera hecho sufrir tanto”.

¿Qué está pasando en la mente de María?

Está idealizando un CAMINO PARALELO que en realidad no ha vivido.

Lo está visualizando como un camino de rosas, sereno, sin problemas ni sufrimiento.

Pero ¿Hubiera sido de verdad así? Nunca lo sabrá pero lo más cierto es que ningún camino está libre de problemas, de experiencias buenas y malas, de momentos difíciles…¡Es la vida misma que es así!

¿Qué sentido tiene amargarse la vida preguntándose como hubiera sido algo si nunca podemos tener la respuesta?

Creo que lo más importante es elegir un camino siendo COHERENTES y CONGRUENTES con nuestros VALORES. ¿Qué son los valores? Son la respuesta a la pregunta: “¿Qué es realmente importante para mí en la vida? Son nuestra BRÚJULA INTERIOR que nos indica el norte cuando lo perdemos.

Por esto es muy importante dedicar un poco de tiempo a mirarnos dentro, a reflexionar y aclararnos las ideas sobre cual son los valores que nos mueven.

Quizás estas preguntas pueden ayudarte en aclararte las ideas:

¿Cuando has elegido algo importante que es lo que te ha ayudado a hacerlo?

¿En cuales ocasiones te has sentido plenamente en paz y en armonía contigo mismo y con tu entorno?

¿En cuales ocasiones, al revés te has sentido mal, en conflicto contigo y con los demás?

¿Qué es la calidad que más aprecias en una persona?

Pienso que elegir con coherencia y con autenticidad es la clave para no tener ningún tipo de remordimiento.

Creo firmemente que muchas veces en la vida pasan cosas que son como preguntas: luego pasan días, meses o años y la vida nos responde.

Todo lo que hemos vivido nos ha llevado a ser la persona que somos hoy.

Todo ha tenido un sentido, cada cosa, buena o mala, nos ha abierto nuevas puertas, nos ha hecho aprender algo nuevo, nos ha hecho descubrir una faceta nueva de nosotros mismos.

Siempre llegan las respuestas. Cada día que vivimos es como una PIEZA DE UN PUZLE,  y estoy segura que llegará el momento en el que podremos ver el dibujo que forman al juntarse.

Con cariño

Federica

Tomado de https://elhilodeariadnacoach.wordpress.com/2015/01/27/elegir-e-idealizar/#more-780

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Pasos para mejorar la comunicación en familia


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por Jenny Guerra Hernández

Si te hago la siguiente pregunta: “¿Cómo te sientes?”. Seguro que me dirás que te sientes bien. Es lo que solemos responder la mayoría de nosotros cuando nos preguntan, simplemente, porque sabemos que es lo que debemos decir.

Esta forma de actuar como si no pasara nada suele dificultar que conectemos con las otras personas de forma efectiva porque detrás de cada mensaje que transmitimos hay un gesto, tono o mirada que contradice lo que decimos con palabras. Si te ocurre esto con frecuencia, sigue leyendo y aprenderás cómo mejorar tu forma de comunicarte.

Cada día nos suceden acontecimientos más o menos importantes que hacen que la respuesta de “me siento bien” sea demasiado subjetiva. Me refiero a que discutimos con nuestra pareja, tenemos problemas laborales, nos preocupan nuestros hijos o estamos enfermos. Pero si nos preguntan, nosotros decimos que estamos bien…

La importancia de saber cómo te sientes

Cuando se forma parte de un grupo, lo normal es que con el fin de que todos los miembros se sientan bien, tratemos de aparentar que lo tenemos todo bajo control, que siempre estamos felices y que no hay ningún problema.

Sin embargo, no siempre es así y nosotros lo sabemos. No lo expresamos, no trabajamos en nuestras emociones y luego, sí que nos extraña que nuestra pareja, nuestros hijos y nuestros compañeros de trabajo no nos comprendan. Pero…;¿Cómo van a comprendernos si ni siquiera nosotros sabemos lo que nos ocurre?

 Debemos aprender a comunicarnos

Nos solemos relacionar desde estados emocionales intensos y poco conscientes que nos dificultan la posibilidad de comunicarnos afectivamente de forma equilibrada.

La mayoría de los problemas que ocurren en las familias, los equipos de trabajo y los grupos de amigos son producto de una suma de malentendidos y prejuicios que cada uno de los miembros tiene hacia los otros. Este tipo de situaciones se pueden evitar si aprendemos a manejar nuestras emociones de forma positiva.

Aprendiendo a comunicar nuestras emociones

Llamamos emociones al reflejo de un estado interno que comunicamos a los demás de forma externa.

El problema, es que al expresar nuestras emociones no solemos tomar en cuenta que los demás también tienen emociones. Pero te lo aseguro: todo el mundo experimenta muchas emociones en todo momento (sea consciente o no).

Cuando se trata de educar en familia, los padres y madres suelen presentar muchos problemas en el manejo de las emociones porque encuentran difícil compaginar su vida personal como adultos con la dinámica de la pareja o la familia en su conjunto. Por eso es fundamental que conozcan formas efectivas de comunicarse afectivamente.

Las claves para la comunicación familiar

Para conseguir que la comunicación familiar (o en cualquier grupo) sea un éxito sólo hay que seguir estos sencillos pasos:

1. Observar nuestros estados emocionales y los de nuestra pareja e hijos.

2. Pensar en cómo podemos transmitir los mensajes para que nos comprendan.

3. Actuar de forma coherente con lo que hemos observado y planeado.

4. Evaluar constantemente nuestras intervenciones comunicativas.

Menos información = mejor comunicación

Aunque controlar todos los parámetros para comunicarnos de manera efectiva puede parecer muy complejo, en realidad no lo es. Fíjate en que muchas veces llevamos a cabo un análisis similar en situaciones que consideramos “más controladas”, como una reunión de trabajo con un cliente. Esto ocurre porque:

– No solemos tener mucha información sobre el cliente, y por lo tanto, no tendremos muchos estereotipos que contaminen nuestra percepción y confundan nuestra forma de expresarnos.

– Tenemos muy claro que nuestros problemas personales debemos dejarlos fuera de la sala de reuniones si queremos que éstas tengan éxito.

¿Ves qué fácil? Pues en realidad es lo mismo con la familia, con la pareja y con los compañeros de trabajo, lo que pasa es que resulta un poco más complejo porque no se trata de relacionarnos con sólo un cliente con sus características específicas, sino con varios.

Pero cuando terminamos una reunión con un cliente, también realizamos una evaluación de la misma, ¿no? Esto lo hacemos porque queremos mejorar como profesionales.

Mi planteamiento, y el de la Neurobiología Interpersonal, es que siempre realicemos una evaluación de nuestras emociones antes y después de comunicarnos con los otros. Así, podremos conectar mejor con ellos y comunicarnos de forma empática y equilibrada.

Autor Jenny Guerra Hernández www.PsicopedagogiaenCasa.com

Es la creadora del sistema de psicopedagogía creativa. Trabaja como coach de padres y madres que deseen asumir el rol de terapeuta de su hijo o hija para mejorar su desarrollo personal, social y académico. Visita www.psicopedagogiaencasa.compara descargar gratis el audio gratis “Música clásica para estudiar”, así como su boletín en el que podrás aprender tips para fomentar el desarrollo de tu hijo, así como películas y libros que te facilitan la tarea de ser padre.

Tomado de https://jcvalda.wordpress.com/2015/01/25/pasos-para-mejorar-la-comunicacion-en-familia/

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¿Cuánto te pesa tu pasado?


Jarrón 68cm -Flores fondo amarillo

El Problema

“Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas del Himalaya, un buen día uno de los monjes guardianes más ancianos falleció. Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo. Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevárselas a cabo. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quién ocuparía el honroso puesto de guardián.

El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnifica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo:

-―He aquí el problema. Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. Los monjes se quedaron como petrificados en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas… ¿Qué representaría ese bello jarrón con flores? ¿Qué hacer con él? ¿Cuál podría ser el enigma encerrado de tan delicada belleza? ¿Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo? ¿Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor? Eran tantas preguntas…

En un momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … zas!! Destruyó todo de un solo golpe.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo: ―Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro Guardián del Monasterio.”

Esta Leyenda budista nos acerca a todas esas cuestiones que sabemos que requieren de una solución drástica, la cual conocemos hace tiempo y no nos decidimos a llevarla a cabo, de manera que cargamos nuestras mochilas con asuntos del pasado que enturbian nuestro presente y no dejan que nuestro corazón y nuestra mente se inunden con nuevas esperanzas, alegrías y proyectos.

Decidimos edulcorar aquellas aventuras o emociones hasta liberarlas de su lado negativo para así magnificar su efecto y conseguir que no sean dignas de ser dejadas atrás, ni olvidadas.

Son esos mismos recuerdos que construímos los que nos impiden salir de esa zona de confort “inconfortable” y nos hacen cerrarnos a iniciar cosas nuevas,  a aprovechar el  crecimiento que nos aporta haber vivido esas experiencias para aplicarlas el resto de nuestra aventura, haciéndonos victimas y reos de una ilusión mental que nos mantiene fuera de juego, abstraídos, absortos, lejos de poder  vivir cada minuto intensamente.

“Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de té, es necesario primero tirar el té y entonces podrás servir y beber el vino.” Proverbio Chino

Deja de pedirle y exigirle a los demás lo que tú no eres capaz de hacer. Decide qué personas y cosas quieres en tu vida ahora y cuáles no. Limpia tu mente de todo ese polvo que enturbia tu día a día.

Por muchos buenos recuerdos que puedas haber almacenado sobre ello, no te están dejando seguir adelante y crecer.

¿Cuándo vas a tomar la decisión?

Tomado de http://arucacoach.me/2015/01/26/cuanto-te-pesa-tu-pasado/comment-page-1/#comment-386

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