¿TE LO TOMAS TODO PERSONAL?


pensando (1)

No sé si algunos de vosotros es consciente de que la mayoría de las cosas que nos pasan, tienen más que ver con el papel que desempeñamos en cada momento, que con quienes somos y de donde venimos y la poca habilidad que tenemos para encajar cada cosa en su sitio sin que nos lastime en lo personal.

Seguramente alguien ha comenzado cerca de ti una conversación con “la gente siempre está quejándose” y tú rápidamente has hablado de ti, “pues yo”…

Empezamos por asumir que cada cosa que dicen tiene que ver con nosotros, que es, además, cierta por el hecho de que la dicen y con nuestra simple actitud de enfado la damos por buena. Cuando casi siempre, lo que hablamos dice mucho más de nosotros que de la persona sobre la que expresamos nuestra opinión.

Darnos por aludidos, es una costumbre que tenemos porque en muchas ocasiones no vamos más allá de lo que estamos escuchando. No contextualizamos el tema, ni lo matizamos y a veces no nos damos cuenta de que sólo con nuestra actitud damos más datos y ponemos más de nuestra cuenta que cualquier cosa que digamos. Damos por hecho que las dos personas que hablamos vemos exactamente lo mismo.

Otras veces, reconocemos nuestra actitud en los demás y no nos gusta y no dudamos en dejarlo claro con las mismas herramientas que estamos cuestionando. Entonces es cuando necesitamos que alguien ajeno a nosotros nos dé su visión sobre nosotros, tan necesaria para poder mejorarnos, trabajando antes nuestra actitud, antes de tratar de cambiar a empujones la de los demás.

Darse por aludido también implica una cierta visión de uno mismo como el ombligo del mundo, narcisista, que cree estar en el pensamiento de todos, y que vé en los demás  la única intención de criticar y destruirle, cuando, si observamos la situación con detenimiento podemos comprobar como la mayor parte de nosotros, estamos casi siempre pensando y hablando de nosotros mismos y no de los demás.

Cuando recuerdas tu adolescencia criticando a tus padres, ¿querías herirlos o era una forma de tratar de separarte de ellos y reforzar tu independencia?

La calidad de nuestros días tiene mucho que ver con cuántas veces ponemos en marcha un urgente aviso en nuestra Central Mental de Alarmas. De cuántas veces asumamos que lo que nos están diciendo es algo que debe hacernos sentir de una determinada manera. Tiene mucho que ver con sentirse aceptado por los demás, algo que la mayoría de nosotros buscamos desesperadamente y que si no conseguimos ser conscientes de cómo nos afecta, puede hacernos creer que tenemos una vida dura e infeliz.

Pensar que así es tu vida y que no puede cambiar, hace que entres en un círculo vicioso en el que no sabrás que ha sido antes si el pensamiento tóxico o tu respuesta a la situación. Pronto te habrás acostumbrado a estar en ese permanente estado de alarma en el que crees que el mundo está contra ti y despertará todos esos síntomas que te hacen sentirte mal, a la vez que acostumbrarás a tu cuerpo a ellos y a las sustancias químicas perjudiciales que liberan.

Esto hará que cada situación que vivas la sobreanalices y la veas desde esa misma perspectiva en que te sientes constantemente atacado y no eres capaz de diferenciar lo que tú eres de esos pensamientos que te asaltan.

Y si preguntásemos cuando alguien habla, perdona ¿te refieres a mí? o ¿de quién hablas en realidad? ¿No avanzaríamos algo?

Tomado de https://arucacoach.me/2016/04/04/te-lo-tomas-todo-personal/

Publicado en Coach, Coaching, Coaching personal, Comunicación | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Arriesgar para aprender


suspenso

Desde pequeños estamos rodeados de una cultura que persigue y penaliza el error. Cuando yo iba a la escuela, aquel que se equivocaba era penalizado con una nota inferior y aquel que suspendía era castigado a repetir. En casa no estaba bien visto el suspender y era a menudo entendido como una predicción de cómo sería la vida de adulto y en concreto nuestra carrera profesional.

El error estaba considerado como un defecto, como un fallo en el sistema que en el mejor de los casos era debido a una falta de disciplina y en los peores en un “defecto de fábrica” que podía ser considerado motivo de vergüenza.En este contexto, lo normal era intentar esconder los errores o evitarlos no arriesgando.Ambas conductas son muy peligrosas y han condicionado mucho nuestro propiodesarrollo profesional.

El querer esconder los errores puede provocar un ausencia de análisis de las razones que han llevado a él y por tanto, entorpecer el proceso de aprendizaje que es lo que nos permite progresar tanto el vertiente profesional como personal.

No querer arriesgar es tanto o más peligroso ya que nos devuelve conservadores, miedosos y no nos deja escapar de nuestra zona de confort que es precisamente donde pasan las nuevas experiencias y también el aprendizaje.

Nuestra sociedad ha criado a gente avergonzada de sus errores y conservadora pero ahora que las cosas no van bien, se nos pide que arriesguemos y que seamos valientes. No parece demasiado justo.

Hay que aprender de nuevo a ser valientes, a educar en el valor del riesgo y de la autoestima. A valorar la importancia de aquellos que salen de esta zona de confort y que se equivocan una y otra vez hasta que les sale bien.

Hay que respetar el error como quien respeta el héroe caído en una batalla: alguien que fue valiente y cayó, no ridiculizarlo o denigrarlo lo para aquellos que nunca lo han intentado.

Hay que actuar desde la escuela para que esta cultura de lo fácil y seguro cambie por lo incierto pero potencialmente enriquecedor. Enseñando a los niños a valorar el saltar más lejos y volar más alto. Hay que invertir en autoestima colectiva comenzando con cada individuo en particular. Sólo así estaremos suficientes seguros para realizar todos los pasos que el futuro nos tiene preparados.

Pero quedan todos los que ya han pasado por la escuela. ¿Que haremos el resto? La escuela es aquel lugar donde pasamos muchas horas de nuestra vida sometidos a esta doctrina, pero ahora estamos en la calle, y ahí fuera lo que nos encontramos es una hipnosis colectiva donde sin quererlo, todos nosotros perpetuamos esta doctrina en contra del fracaso sin ser conscientes cada vez que no queremos hablar de lo que nos ha ido mal, cada vez que no aceptamos un error o cada vez que desalientan a alguien para que lo intente.

Todos nosotros tenemos un papel en estos momentos: tenemos la responsabilidad de intentarlo, el derecho a equivocarnos y la oportunidad de comunicarlo a los demás para que vean que en el intento no hay nada más que una demostración de coraje.

Pero si todavía no somos suficientes valientes para hacerlo, podemos alentar a los que sí lo son y sobre todo, no juzgarlos cuando las cosas no les salgan como querían. La gente tiende a olvidar que el éxito frecuentemente llega justamente después del último fracaso.

Ahora más que nunca hay que arriesgar y darnos cuenta que quizá perderemos pero que si ganamos no sólo ganaremos económicamente o socialmente, ganaremos en autoestima. Nos habremos demostrado que podemos hacer más, más de lo que pensábamos y que por lo tanto, también nos merecemos que nos pasen cosas mejores.

Ya basta de pensar que son los demás que si les salen las cosas bien, que nosotros siempre somos los de la mala suerte. No importa la suerte, importa el coraje de seguir empujando lo que haga falta, pero que el freno nunca sea el miedo a hacerlo mal o aún peor, a no ser lo suficientemente buenos. Por que realmente si que somos lo suficientemente buenos, pero no lo sabremos hasta que no arriesguemos y tanto si caemos como si no, al menos nos habremos probado que si somos dignos de ser lo que somos y de lo que seremos.

Pero insisto: es una tarea de todos. No todo el mundo tiene que arriesgar. No todo el mundo tiene que ser igual, pero no quita que los que no puedan o no sepan tirar del carro no puedan ayudar a los que si. Ahora es el momento de alentar, animar o estimular para que los que arriesgan y hacen, sigan siendo ejemplos vivientes de que si se puede. No importa lo que digan los demás, hay que seguir avanzando.

Como decía Henry Ford: “Aquellos que creen que algo es imposible no deberían molestar a aquellos que lo estamos intentando”.

Tomado de http://talentinstitut.com/coaching-con-pnl/arriesgar-para-aprender_29/

Publicado en Coach, Coaching, Coaching personal, Liderazgo, Objetivos, Pensamiento crítico, PNL | Etiquetado , , , , , , , | 1 comentario

Antes de hablar hay que comprender


Rough sea view

“Sé amable, cada hombre que conoces está luchando una dura batalla”. John Watson

Muy a menudo tratamos a los demás cómo si los únicos con problemas fuéramos nosotros. Es decir, nosotros tenemos todo el derecho a estar enfadados, preocupados o nerviosos pero los demás no.

En cada curso que realizo de comunicación, me acabo encontrando la misma situación: personas con miedos e inseguridades que les hacen actuar del modo que lo hacen. No creo que haya nadie que se salve de su ración de inseguridad.

Muchas de nuestras respuestas emocionales vienen disparadas por la incertidumbre que nos genera el no saber si vamos a poder ser capaces de conseguir algo, ya sea por lo que nosotros controlamos como por lo que está fuera de nuestro alcance, así como por el miedo de que los otros nos vean tal y como somos realmente o que se lleven una imagen equivocada, etc…

Cuando vemos a un directivo agresivo, déspota, mal educado, la primera reacción es pensar que “es una mala persona” y actuamos como si lo que está haciendo o diciendo, lo hiciera por su maldad hacía nosotros, lo cual genera una respuesta a su vez por la otra parte que todavía reafirma más nuestra idea sobre la persona y empeora la relación.

Creo que la realidad difiere bastante de esa lectura simplista en la que caemos a menudo. Desde mi punto de vista, en general las personas no andan gastando las fuerzas (ni para bien ni para mal) en los demás. No somos tan generosos. Creo honestamente que lo que le hacemos a los demás simplemente es el resultado de lo que nos pasa dentro de nosotros. De nuestra propia batalla.

De este modo, la primera pregunta a hacerse debería ser: “¿Qué le debe estar pasando a esta persona para qué diga y haga, lo que está diciendo y haciendo?” Es decir, ¿Cómo está percibiendo su entorno y cómo se está sintiendo para que actúe así?

Si nos hiciéramos esta pregunta con nuestros jefes, empleados, familiares y parejas, nos daríamos cuenta que los problemas de comunicación que solemos tener, no proceden tanto de no poder expresar lo que queremos decir, sino de fallar en la comprensión de la “batalla interna” que el otro está librando y que de algún modo nos afecta “colateralmente”.

Uno de los grandes retos en los que me encuentro tanto en cursos de PNL como en cursos de comunicación en empresas es desarrollar la habilidad en los alumnos de explorar cómo el otro percibe la realidad y cómo la diferencia entre su percepción y la nuestra es la que se necesita salvar para poder conseguir el objetivo.

John Watson lo dijo perfectamente: “Sé amable, cada hombre que conoces está luchando una dura batalla”

Tomado de http://talentinstitut.com/pnl/antes-de-hablar-hay-que-comprender/

Publicado en Carisma, Coach, Coaching, Coaching personal, Comunicación, Liderazgo, Liderazgo personal, PNL | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Tenemos derecho a no ser perfectos


fragile

¿Hay alguien que no tenga miedo a ser menos de lo que se espera de él? Sinceramente. Deja por un momento de lado todo eso que te dices y reflexiona si realmente no tienes en cierto grado, miedo a decepcionar o a defraudar a los demás o a ti mismo. No puedo estar seguro de los demás pero en mi caso sí. Por supuesto que lo tengo. No me importa admitirlo.

Nadie me dijo de pequeño que no tenía que ser perfecto. Es más, probablemente mis padres pusieron la esperanza en mí que yo pudiera ser mejor que ellos y de este modo, pudieran redimir sus pecados de imperfección, de debilidad.

Yo lo percibo en mí y mi hijo de 8 meses. A veces me descubro pensando que “ojalá esto” y “ojalá lo otro” cuando la verdad es que él ya es perfecto tal y como es, y que si el decide aprender y mejorar estará bien y sino, también.

Ayer alguien me hablaba del ego y yo le decía que para mí el ego tiene que ver con el miedo a ser descubiertos en nuestra debilidad: Me enfado cuando no tengo razón porque me asalta la duda que quizás no sea cierto lo que pienso y eso quiera decir algo de mí. Me molestan las críticas aunque sé que sería mejor otra conducta e intento callar o sonreír cuando en el fondo me duele. Me intimida aquel que percibo en mi ilusión, que es mejor que yo. Envidio en secreto al que hace algo que yo no…

Me atemoriza que alguien vea mis debilidades, las escondo, finjo, actúo. ¿Pero no es lo normal tenerlas? ¿No es parte de la condición humana? Luego, ¿Por qué nos encabezonamos a querer ser inmaculados, geniales, ocurrentes, felices, un modelo a seguir? ¿Quién no has hecho creer eso?

Veo a todos estos gurús resplandecientes hablando de cómo nos debemos sentir, de cómo debemos ser o actuar y pienso: ¿De verdad tú consigues que eso pase de ese modo? ¡Cuánta energía utilizada en aparentarlo!

¿De verdad voy a vender menos libros por no ser un modelo de perfección? ¿De verdad tengo que aparentar estar siempre bien y feliz? ¿No puedo tener miedos? ¿No está permitido? Personalmente, no quiero contribuir a esa realidad. Quiero ser un ser humano con “defectos”, de esos defectos que todos tenemos (y que quizás, si todos los tenemos, no sea tan defectos). En radio me preguntaron si me consideraba el hombre más feliz del mundo y dije que no. Pero que la PNL (entre otras cosas) me habían ayudado a serlo más.

“Niño no llores”, “Niño no te enfades”, “Niño cómetelo todo”, “Niño estudia mucho”, “Niño trabajo mucho”, “Niño se un buen padre”, “Niño se un buen marido”, “Niño se un buen hombre”, “Niño no engordes”,…

Yo soy como soy, tu eres como eres y así está perfecto aunque yo puedo mejorar si quiero y tu también. Aprender y mejorar no creo que tendrían que ser una obligación sino una opción. La opción de tener una vida diferente si no me gusta la que estoy viviendo.

No es justo que vivamos esclavizados por la idea de una perfección que sólo podemos ver a través de nuestras propias distorsiones de lo que percibimos de los demás o de la imagen que estos proyectan.

Creo que podemos mejorar, pero no que debamos.

Creo en la mejora como una actividad lúdica y voluntaria, aunque no siempre fácil o placentera. Creo en el derecho a ser perfectamente imperfecto tal y como soy. Me encanta mejorar pero no pienso obligar a nadie a hacerlo, ni a adoctrinar a los demás. Creo que cada uno tiene derecho a escoger su grado de imperfección. ¡Creo que tenemos derecho a no ser perfectos!

Tomado de http://talentinstitut.com/pnl/tenemos-derecho-no-ser-perfectos/

Publicado en Coach, Coaching, Coaching personal, Perfección | Etiquetado , , | Deja un comentario

La necesidad de control


Pretty young businesswoman planning and calculating various business ideas

Hace tiempo que quería escribir sobre este tema. Creo que si en algún momento de mi vida he sido realmente desgraciada ha sido tratando de tener mi vida bajo control. Durante años tuve un carácter miedoso que me hacía necesitar controlar cada parámetro de mi vida. Y cuanto más me esforzaba por controlar las cosas más se descontrolaban.Quería seguridad económica, por lo que empecé a ahorrar hasta puntos de llevar un vida miserable, ahorraba en cada apartado de mi vida que podía esperando llegar el día que contase con suficientes ahorros como para sentirme segura. La verdad es que la expectativa que yo tenía sobre seguridad iba aumentando conforme aumentaban mis ahorros, inventándome posibles nuevas desgracias que pudieran surgir y que provocarían fallos en mi economía si no los tenía previstos.

Quería seguridad emocional, por lo que procuraba reafirmar continuamente mi relación de pareja, para lo que, cuando veía fallos en la relación, en lugar de preocuparme de si esa era la relación que yo quería, procuraba que mi pareja me asegurase que esos problemas no existían y que íbamos a seguir juntos pasase lo que pasase. Naturalmente, eso no fue lo que ocurrió, y de hecho, fui yo misma la que un día descubrió que aunque quisiese una relación para poder sentirme segura no quería esa relación. Estoy segura de que nos hice un gran favor a los dos pues era una relación absolutamente tóxica.

Quería seguridad laboral, para evitar que mi fuente de ingresos desapareciera, así que me dediqué en cuerpo y alma a mi trabajo, olvidándome por completo de cualquier otra área de mi vida y provocándome un enorme sentimiento de infelicidad. Trabajaba más de diez horas diarias y mi vida no me gustaba absolutamente nada. Sin embargo, hacía todo lo posible para que ésta no cambiara.

Así fue como la necesidad de control me llevó a ser una persona absolutamente desgraciada.

Un tiempo después mi relación se rompió, surgieron temas imprevistos que dieron al traste con mis ahorros y tuve un error que casi me cuesta el puesto de trabajo, durante meses estuve siendo inspeccionada y, aunque finalmente no me echaron, tuve muchas papeletas para ello. Además, estaba a punto de ser promocionada y, naturalmente eso se detuvo. Creo que ese error se debió en buena parte a mi eterno estado de ansiedad producido por esa necesidad de control.

Así que me olvidé de todo, de mi deseo de controlar, de mis miedos (eso fue fácil porque había perdido las cosas que me obsesionaba conservar) y empecé a ser feliz.

Hoy tengo una maravillosa relación con la que he podido construir una preciosa familia, pero no me obsesiono con la posibilidad de poder perderla, la disfruto y va cada día mejor.

El trabajo lo conservo pero he perdido el miedo a tener que empezar de nuevo.

Los ahorros van y vienen pero jamás me falta.

Y soy una de las mujeres más afortunadas y felices que conozco. No tengo ni idea de qué pasará mañana pero tengo la sensación de que traerá muchas cosas buenas y espero cada día con ganas como la gran aventura que sé que es

Y es que cuando uno descubre que la vida es un maravilloso paseo en barco de vela en el que no queda otra que aprender a seguir la dirección del viento sin querer controlarlo, descubre lo que es la auténtica felicidad.

Tomado de https://coachingparaserfelizblog.wordpress.com/2016/03/21/la-necesidad-de-control/

Publicado en Coach, Coaching, Coaching personal, Control, Felicidad | Etiquetado , , | Deja un comentario

JUICIOS Y PERSPECTIVAS


1juicio

EL JUICIO

 

   Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.

 

   El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: «Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras “culpable” e “inocente”. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino».

 

   Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: «Culpable». La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.

 

   —Pero ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?

 

   —Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.

 

   Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.

 

 

En su situación, ¿qué hubieses hecho?

¿Tienes siempre un plan B?

¿Cuántas opciones buscas antes de decidirte?

¿Cuándo eres más o menos creativo? ¿Depende de tu estado interno, de tu humor?

¿Eres de los que siempre ve posibilidades  o de los que lo ven todo negro o ponen pegas?

Si después de contestar a estas preguntas crees que necesitas entrenar, voy a proponerte un  ejercicio que cumple dos funciones:  fomentar la creatividad y mejorar la  toma decisiones, aprendiendo a valorar  varias perspectivas sobre el mismo tema.

Es de Edward de Bono :  Bueno/malo/ interesante.

Tienes que elegir un tema central o idea y pensar sobre ello:

1)qué es bueno,

2) qué es malo y

 3) qué es interesante.

 Trata de pensar sobre el máximo número de ejemplos de las tres opciones y ser proporcional. No se trata de encontrar la respuesta correcta, sino de ver todas las posibles interpretaciones de una idea.

Relacionándolo con el relato podemos poner el ejemplo de los juicios:

-Bueno: Consiguen impartir jusiticia y castigar al culpable

-Malo: Puede ocurrir que el declarado culpable sea inocente y condenado por algo que no ha hecho.

-Interesante: Observar cómo se articulan en ellos, la defensa y la acusación.

Haz este ejercicio con más opciones en cada versión y si puedes hacerlo cada día de esta semana con un tema, podrás comprobar tus avances. Poder ver más perspectivas de un mismo tema será una gran ayuda para cualquier cosa que hagas.

Si no crees que esto te puede ayudar, te invito a ver este Ted  de Roy Sutherland titulado “ La perspectiva lo es todo” que  seguro que te acaba de convencer:

Tomado de https://arucacoach.me/2016/03/21/juicios-y-perspectivas/

Publicado en Coach, Coaching, Coaching personal, Creatividad, Flexibilidad, Innovación | Etiquetado , , , , , , , | 1 comentario

TUS GRANDES ÉXITOS


Grandes exitos

Un sábado por la mañana cualquiera, pones pie a tierra. En realidad no recuerdas qué fue lo primero que pensaste pero ya es tarde. Te pesa el cuerpo y no te apetece hacer nada. Dando tumbos vas de la cama al sofá, sin saber por qué lo único que quieres es seguir aletargado y no pensar en nada. Como si eso fuese posible. Haces una rápida pasada sobre lo que te espera ese fin de semana. Cumpleaños, cine, ruta de senderismo. La lista está repleta y aún así, lo único que te pide el cuerpo es descansar.

Imagina que entras en una tienda de discos, de vinilos y que estás decidido a llevarte uno para probar ese gran dispositivo láser que te regalaron tus amigos. Por cierto, qué grandes sabiendo que es tu mejor colección, hicieron un esfuerzo y con la mayor de las ilusiones te regalaron ese caprichito. Deambulas por la tienda, echas un vistazo a todos esos increibles éxitos que son parte de tu vida. La primera canción que cantaste en inglés, la última que ponían en tu garito especial, aquella con la que recuerdas tu fiesta de fin de curso, aquel viaje fantástico, cuando conseguiste acabar esa carrera, tu canción poderosa que te llena de energía en el gimnasio, la que te relaja, la que te recuerda a tu madre, a tus hermanos, a aquella persona, la que bailaste sin parar por enésima vez o la que cantas a grito pelado en el coche cuando vas solo.

Todos esos grandes éxitos que te hacen vibrar, que te devuelven a la vida en momentos que ésta parece haberse disipado, todas esas notas que alguien escribió para que tú las dieses contenido, las llenases con tus grandes éxitos, todas esas veces que te has sentido invencible después de tener una pequeña victoria sobre ti. Te das cuenta de qué pocas veces los escuchas, qué hace que no tengas estos discos a mano para poder ponerlos una y otra vez rememorando esos buenos tiempos.

Sigues dando vueltas por la tienda y de repente te topas con ese disco que hace tiempo guardaste en el más recóndito armario de tu casa. Ese que te recuerda cuando aquella persona desapareció de tu vida, cuando los pasaste mal en aquel momento, cuando más echabas de menos a los tuyos, cuando tu seguridad faltaba, vivías esa injusticia o te preocupaba en exceso un mañana incierto. Ese viejo disco ahora estaba allí, podías coger cualquier disco que te inspirase buenos recuerdos de esas cajas de cristal y  sin embargo aquel, captaba toda tu atención.

Era imposible dejar aquella posición, que se iba inclinando sobre la portada, hombros caídos, gesto serio, todo pesaba entonces. Sin darle más vueltas cogiste ese disco y lo llevaste al tocadiscos que la tienda ponía a tu disposición para escucharlo, fue posar la aguja sobre él y comenzar a rememorar todo aquellos que habías conseguido superar, y sin embargo eras incapaz de quitar el disco. De repente era una y otra vez el mismo sonido, el disco rayado, que habías escuchado miles de veces. Ese torturador sonido que hacía que mi vida fuese un infierno y lo había sacado de su funda y puesto yo mismo. De nuevo.

¿Qué esperaba escuchando esto de nuevo?

¿Qué discos pinchas tú en tu mente? ¿tus grandes éxitos o tu tortura?

De tí depende que tu vida sea una lista de tus grandes éxitos. Si no sabes cómo pincharlos busca ayuda y deja de escuchar el ruido de siempre.

¿Y si empiezas por hacer una lista de todos esos éxitos?

Los pensamientos que alimentan tu mente, te harán infinitamente feliz o infeliz, tú decides.

Tomado de https://arucacoach.me/2016/03/14/tus-grandes-exitos/

Publicado en Mindfulness, Neurociencia, Neurocoach, Pensamientos | Etiquetado , , , | Deja un comentario

TÚ, ¿QUÉ PREFIERES?


image

Determinados términos, han llegado a tal grado de uso, que los significados para cada uno son totalmente distintos, para algunos se convierten en algo melifluo, ridículo, reiterado, absurdo, inalcanzable, para otros poseen un elemento motivador, de entusiasmo, que les empuja a explorar nuevos campos, ensayar y probar consejos, reglas y herramientas. Si algún concepto tiene todos estos condicionantes en su máxima expresión, ese es el de felicidad.

No creo que exista una definición que aglutine lo que es, o lo que no es, puesto que he llegado a comprobar que hasta la infelicidad puede llegar a ser una suerte de “felicidad”, la forma de tener un protagonismo extremo en el entorno, en la que no importa el sufrimiento propio, sino lo bueno que te reporta como víctima que, a base de quejarse, dar pena y rebajar el ambiente de entusiasmo, consigue salirse con la suya.

Después de leer bastante literatura, a favor y en contra, lo único que me queda claro es, que tanto unos como otros, hacen de su dedicación una empresa al servicio del espíritu humano que les permite vivir. Además de recordar que desde los clásicos antiguos es reiterado el fondo y la forma de esta búsqueda. Lo que hago con lo que recomiendan es probarlo, practicar y ver, si a mí me sirve algo de lo que leo y tengo que admitir que a raíz de todo esto, mi visión y misión cambiaron de repente y por eso me dedico al coaching.

Ahora veo claramente por qué hay personas que tienen éxito, hagan lo que hagan, vayan donde vayan. Qué les hace ser líderes en sus grupos, queridos, respetados y seguidos. Principalmente porque reúnen unas características que a todos nos gustaría tener. Pero ocurre eso, que lo deseamos en modo condicional, lo que quiere decir que no estamos en absoluto dispuestos a poner entusiasmo alguno en entrenar las habilidades que nos llevarán cerca de ese objetivo deseado. No tener esa autodisciplina nos deja ya en una incómoda situación de partida.

Un sencillo ejemplo, a todos nos gusta que nos den la razón, que nos hagan caso, que no tengan en cuenta aunque no dudamos en querer obtener estos privilegios de los demás por cualquier método, desde interrumpir constantemente, hasta humillar, mentir, amenazar o insultar si no nos salimos con la nuestra.

En lugar de tratar de conocernos mejor, modificar nuestra estrategia y dar ejemplo de comprensión y proactividad, utilizamos las viejas herramientas que tenemos más que usadas, sin modificarlas para obtener resultados nuevos.

No me extraña que, como en este caso, liderados por nuestra ira interior, no consigamos más que reírnos de todos esos artículos y estudios que procuran una vida feliz lejos de estos sentimientos. Eso nos da una clara excusa para no tener que invertir nada para conseguirlo y sin embargo sí a estar dispuesto a invertir tu energía y por ende, tu humor, para trabajar más horas y conseguir un montón de cosas, que por sí solas nunca te harán feliz. Nunca serán suficientes, a no ser que tu interior esté sano y libre para poder albergar nuevos y potenciadores sentimientos.

Si algo he sacado claro en estos años de lo que puede estar cerca de la felicidad es conseguir “estar bien por dentro”. Como recomendaba el ancestral Oráculo de Delfos, conocerse a uno mismo y después entrenar para ser quien tú decidas ser.

Si sigue sin convencerte qué puede ser más beneficioso para ti, quizá debas preguntarte qué prefieres.

Vivir al lado de quien te enseña el lado positivo de las cosas y cómo aprender a verlo o con alguien a quien todo le parece mal, triste, injusto y que encima puede ir a peor.

Estar al lado de alguien que te impulsa, te ve capaz y te ayuda a mejorar o al lado de quien te dice lo que no le gusta de ti o lo que debes cambiar constantemente.

A alguien que te recibe y te despide con una sonrisa y te hace sentirme querido y bien o con alguien que siempre está melancólico, enfadado o serio que incluso se permite recordarte qué te hace estar tan bien con lo que te ocurre.

Entrenar consejos y recomendaciones de investigadores y expertos para mejorar tu visión de la vida o seguir con tus automatismos de siempre que se reducen a ser tan negativo que no sabes distinguir cuando te quejas.

Estar con personas con las que creces en conocimientos, con las que puedes analizar tus creencias, pudiendo cambiar de opinión o con quienes hablan de otros, la mayor parte del tiempo mal y no para construir precisamente.

Estoy segura de que después de estas reflexiones, te has decidido a ser ese alguien.
Busca ayuda y conócete. Será tu mejor inversión.

Tomado de http://arucacoach.me/2016/03/07/tu-que-prefieres/

Publicado en Asertividad, Autocontrol, Coach, Coaching, Empatía, Felicidad, Liderazgo, Responsabilidad | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL RINCÓN DE PENSAR


the-mother-of-478319__180

Utilizo mucho el verbo pensar, dar vueltas a los temas, reflexionar sobre ellos, ver distintas perspectivas, relacionar unas cuestiones con otras y adoptar distintas visiones y soluciones, me ha hecho más creativa, comprensiva y resolutiva.

Desde hace algún tiempo, observo que en muchas personas este verbo es tabú, molesto, puesto que implica, no sólo volver sobre lo mismo, una y otra vez, sino que esas cuestiones son todas negativas y les producen sensaciones físicas que detestan, complicando el concepto.

Es cierto que ahora, mandar a los niños al rincón de pensar cuando hacen algo no deseable, tampoco ayuda mucho para las nuevas generaciones, puesto que es fácilmente asociado con que pensar es un castigo, en lugar de una recompensa.

Muchos de nosotros cuando nos enfrentamos al mundo de nuestros pensamientos, no lo hacemos con gusto, puesto que muchos de ellos, no son precisamente agradables y estar a solas con nosotros mismos supone una tortura que aliviamos con ruidosos sustitutos como la televisión o camuflamos con todo tipo de productos relajantes o ansiolíticos.

Por muy raro que os parezca, estos pensamientos son fabricados, guardados y liberados por nosotros mismos. La gran diferencia es que los archivamos sin hacerlo conscientemente y los liberamos y usamos cuando nuestra mente cree que estamos en situaciones similares.

Quienes llevan tiempo practicando meditación o mindfulness son, quienes poco a poco a través de la consciencia y la concentración, van desentrañando su sistema de pensamiento para poder hacerlo trabajar para ellos mismos en lugar de rechazarlo y reconocerlo como un instrumento de tortura.

El primer paso para que estos pensamientos tóxicos empiecen a dejar de serlo es observarlos. Detectar cuando se producen, qué acciones o recuerdos los liberan y qué sensaciones corporales  producen.

Cuando queremos acabar con estos pensamientos, no son ellos en sí, los que importan, porque más adelante te darás cuenta de que son absolutamente falsos, no importa lo que son, o lo que sientes, sino lo que haces con ellos.
La mayoría de las veces cambiaremos de actividad y dejaremos de observarnos para no reconocerlos y trabajarlos. Para no acabar perdido en tus pensamientos y agredido por ellos.
Si prefieres no rendirte y empezar a trabajar para que tus pensamientos jueguen en tu favor, prueba estos pasos:

Busca tu “rincón de pensar”
Siéntate cinco minutos, sin distracciones, fuera móvil.
Ten cerca un papel para anotar
Enfócate en tu respiración, nota como inspiras y espiras.
Observa los pensamientos que surgen en tu mente, entonces recuerda que estás pensando.
Apunta dos palabras relacionadas con cada pensamiento.
No trates de controlarlos o cambiarlos, simplemente cuando te des cuenta vuelve a observar tu respiración.

Con este ejercicio te darás cuenta de todo lo que piensas en sólo cinco minutos, de lo repetitivo o variado que puede llegar a ser.
Lo importante es hacer este ejercicio con constancia para empezar a ser consciente de lo que piensas, si no lo ves o sientes, no lo puedes cambiar.
En unas semanas continuaremos con el siguiente.

Recuerda que para conseguir cualquier meta la regularidad es la llave.
¡Buen trabajo!

Tomado de http://arucacoach.me/2016/02/29/el-rincon-de-pensar/

Publicado en Coach, Coaching, Meditación, Neurociencia, Reflexión | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

¿BUSCÁIS LA FAMA?


seriefama

Algo con lo que no cuentas, cuando tienes la suerte de dedicarte a lo que te gusta y que entrenas, practicas y trabajas tantas horas,  es que el resultado de ese esfuerzo o pasión, puede pasar de ser tu éxito y a convertirse en tu  fama.

No creo que nadie esté preparado para ella, para que te reconozcan en cualquier lugar al que vas, para que opinen sobre todas tus cuestiones, públicas o privadas, verdades o mentiras, alegremente o  creyéndose con derecho, o para que te traten, para bien o para mal, con ese exceso de confianza.

No estoy hablando de quienes buscan la fama por la fama, quienes buscan que las referencias y las opiniones externas llenen el vacío de no crecer desde el interior, con bases fuertes. Quienes creen que lo que le va a reportar este tipo de “conocimiento” es positivo y sin embargo, cuando se apagan las candilejas sigue padeciendo el mismo vacío interior.

Me refiero, a quienes de repente, por su dedicación, se encuentra con esta faceta sin buscarla. A quienes, estar en el juicio público constantemente le agota y abruma. A quienes les causa inseguridad verse escrutado por unos ojos donde quiera que van y agredidos en su intimidad, puesto que, a través de los medios, forman parte ya de nuestra cotidianeidad.

Esta cara de muchas dedicaciones requiere un entrenamiento arduo, un crecimiento interior a una velocidad envidiable y una concentración en el objetivo a prueba de todo.

Nadie se puede imaginar lo que llegas a escuchar, a leer sobre ti, cosas que no tienen nada que ver con tu dedicación, ni con nada que se le parezca. Sin querer, este “reconocimiento social” llega y es algo que no sabes, o no puedes manejar.
Si encima te consideras perfeccionista, si te afecta en demasía lo que digan los demás y no te gusta la fama, el sufrimiento acecha seguro.
No voy a hablar sobre el exceso que se produce en cuanto esta parte de la fama, nos toca a las mujeres ya que los apelativos y opiniones se quedan, la mayoría de las veces en algo tan básico y atávico, lo que se ve.

Si en realidad te motiva lo que haces, y dejas de actuar en automático, analizando que la felicidad que te proporciona tu dedicación, no puede irse al traste por la opinión de unos cuantos -que seguramente son los que más gritan pero no los más numerosos- podrás levantar el vuelo, y ver con distancia todas estas cuestiones. Con entrenamiento y esfuerzo, se consigue.

Si te ocurre algo así, es el momento de reconocer que necesitas alguien que te ayude, antes de que te rindas o renuncies a algo que te encanta hacer. Antes de que  adviertas sensaciones que intentando disimular y evitar, acabes por exteriorizar de manera agresiva en unas manifestaciones que nadie entenderá, puesto que pocos creen que te pueda estar ocurriendo eso en tu situación.

Incluso si le debes a alguien la oportunidad de estar ahí, lo mejor que puedes hacer es continuar con tu labor , haciéndola lo mejor posible, sin ponerte la presión de agradarle en cada momento.

El verdadero triunfo es sentirse bien con uno mismo, conseguir tu razón de vivir y llegar al compromiso con tu objetivo.

Si recuerdas a la Directora Grant en la serie de los 80 “Fama” decía: “Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar…con sudor”. Tened claro que entrenando puedes hacer de ella, de la fama, una aliada para tu éxito.

Puedes empezar por:

Enfocarte en tu propósito último.
Rodearte de personas que te impulsen y mejoren.
Y decidirte a pedir ayuda para crecer.

¡No te rindas!

Tomado de http://arucacoach.me/2016/02/22/buscais-la-fama/

Publicado en Empatía, Exito, Habilidades sociales, Metas, Objetivos | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario