Mejora tu concentración para proteger tu productividad


multitasking

por Lorena Maldonado

¿Eres multitasking y dejas inconclusas tus actividades? Hay una sencilla solución, pero ponerla en práctica requiere un poco de tu concentración.

¿Tu falta de concentración está afectando tu productividad? Chequea estas recomendaciones para evitarlo.

Debes leer el último informe de la compañía para elaborar la estrategias del siguiente año. Estás sentado en el sofá en tu casa y comienzas a revisar el documento. Después de leer unas cuantas líneas, sientes hambre y vas a la cocina a comer algo. Continúas. De pronto, recuerdas el suceso del día anterior con unos colegas del trabajo. Regresas a la lectura, y al mirar el reloj caes en cuenta que ha pasado más de una hora y sigues en la introducción.

¿Te resulta familiar esto? Si respondiste que sí, no hay duda alguna: tu falta deconcentración está afectando tu productividad.

La concentración consiste en centrar de manera voluntaria la atención de la mente en un objetivo, objeto o actividad que se esté realizando, dejando de lado todo aquello que interfiera en su consecución. Nos permite realizar procesos de manera eficiente, elaborar estrategias acordes con nuestros objetivos ymejorar la memoria. También, es una herramienta útil para la creatividad.

Sin embargo, puede verse afectada por diversos factores: trastornos neurobiológicos (déficit de atención e hiperactividad) enfermedades (depresión, ansiedad), estilo de vida (abuso en el consumo de tabaco y drogas), medicamentos (uso prolongado de ansiolíticos), conductas (desmotivación para efectuar determinada tarea) y falta de interés en mejorar la concentración.

¿Cómo mejorar la concentración? No es fácil, pero tampoco imposible hacerlo. He aquí ocho prácticos consejos.

1. ¡No divagues!

Usa una hoja de papel y pon tres columnas: mañana, tarde y noche. Cada vez que te des cuenta de que tu mente está divagando, anótalo en la columna correspondiente. Identificarás las horas vulnerables en las que pierdes tu atención. Por ejemplo, si te distraes mucho en la mañana, puede ser una señal de que no duermes o desayunas bien.

2. ¡Divaga!

Aunque en el primer punto queda prohibido, es necesario establecer tiempos específicos para dejar que tu mente vaya de un lugar a otro, ya que es una manera de decirle que existe un tiempo para todo.

3. Proporciona oxígeno a tu cerebro

Sal a caminar, estírate. No te quedes sentado todo el día.

4. Dale recreo al jefe

Es normal que poco a poco vayas perdiendo la capacidad de procesar información y baje tu nivel de concentración. Mejor date un descanso de cinco a 10 minutos por hora trabajada; así mantendrás al 100% tu concentración.

5. Haz una cosa a la vez… y termínala

No brinques de una actividad a otra sin concluir la primera. Empieza a convencer a tu cerebro que las tareas deben terminarse. La psicóloga Maria Konnikova dice del multitasking: “Nos gustaría creer que nuestra atención es infinita, pero no lo es. El multitasking es un mito persistente: lo que realmente hace es sacrificar la calidad de nuestra atención“.

6. Siempre habrá distracciones

La puerta se azota, el teléfono suena, los colegas llegan con “noticias”… son distracciones comunes; sin embargo, debemos seguir en nuestra tarea.

7. Cinco minutitos más

Si esta regla te funciona para quedarte en tu cama, utilízala también para mejorar tu concentración. Cuando sientas que ya no puedes con una tarea durante la hora de trabajo, aplica la regla “cinco minutos más”. Busca la energía necesaria en tufuerza de voluntad.

8. Evita pensar compulsivamente

Premia tus esfuerzos por mantenerte concentrado.

Si te acechan pensamientos negativos que te distraen y merman la confianza en ti mismo, piensa acerca de tus logros del pasado y continúa con tu trabajo.

Tomado de http://jcvalda.wordpress.com/

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Si aún tratas de encontrar el sentido de la vida, deberías leer esto


sentido vida

La vida es algo que cargamos, que poseemos, pero también es intrínseco a ella las dudas. No saber cuál puede ser el sentido de la vida puede llegar a herirnos como la más cruel de las lanzas inmisericordes. Y esto se debe a que sabemos que hay más que esto, que la vida no puede ser frivolidad tras frivolidad, lo intuimos. Nosotros nos sentimos diferentes, ¿pero nuestro actuar es diferente?, ¿nuestro mundo interior es diferente? En este artículo los dos juntos, tú y yo, trataremos de encontrar ese sentido de la vida que muchas veces suele perderse como la arena entre los dedos. Pensaremos los dos juntos para encontrar ciertas respuestas en las cuales no habíamos reparado.

 

Haz lo que te hace único

Nosotros no tenemos por qué parecernos a todo el resto mundo. Encuentra tus propias fortalezas, pasiones y valores. Aléjate de lo que parece convencional y sigue tu corazón ardiendo, tu propio sendero.

 

Utiliza tu propia orientación

Ponte en contacto con tus sentimientos, analiza cómo te sientes cuando estás haciendo algo. Este análisis lo puedes desarrollar evaluando tu forma de trabajar, tu manera de enfrentar una tarea o un pasatiempo. Analiza tu forma de actuar y pregúntate: ¿Cómo estoy actuando? Mantén a mano un cuaderno para apuntar estos momentos. Haz más a menudo las cosas que te gustan. Recuerda: debes acercarte a las cosas no por deber sino por afecto.

 

Cuando eras un niño ¿qué pretendías ser?

Recobra tu entusiasmo de niño, nunca lo debes perder, ¡no te lo permitas! Ese entusiasmo puro de la infancia es tal vez lo más valioso que nos ha ocurrido en la vida y debemos atesorarlo. ¿Recuerdas lo que anhelabas ser de adulto cuando eras niño? ¿Qué fue lo que le dijiste a todo el mundo que querías ser? ¿Qué te gusta hacer? ¿A dónde te gustaría ir?

 

¿Qué es lo que realmente te gusta hacer?

Parece algo sencillo de responder, pero no es así. Dime con honestidad, ¿alguna vez te has formulado esta pregunta? ¿Tienes una respuesta precisa, sin dudas, sin ambages? Hazlo ahora, pregúntate con honestidad qué te gusta hacer. Sólo así  conocerás lo complicado que puede resultar responder esa pregunta.

 

Pregúntate qué harías si no tuvieras limitaciones

Imagina que no cuentas con limitaciones externas, materiales, económicas ni de salud, entre otras. Imagina eso y sólo así conocerás ese otro tipo de limitaciones mucho más crueles: las limitaciones interiores. Intenta este ejercicio: escribe dos columnas en una hoja de papel. En la primera columna escribe las metas que deseas alcanzar; en la otra, todas las cosas que te impiden llegar a esa meta. Y, a continuación, ejecuta lo que tanto estás deseando conseguir.

 

¿Qué cosas nos da mayores sentimientos de valor, de importancia y de satisfacción?

Cuando trates de resolver esta pregunta no las escribas, te pediré que te acuestes o te sientes en un lugar cómodo y recuerda, visualiza, los escenarios o los momentos en los cuales has sido feliz o te has sentido valorado. De verdad espero que esto te arroje luces sobre lo que deberías estar haciendo más a menudo.

 

¿Tiene creencias que están reteniendo?

¿Hay algo que realmente quieres hacer, pero tienes creencias limitantes que te frenan? Tus creencias pueden parecer reales, irrefutables, cuando en realidad son cosas que hemos aprendido a aceptar, incluso si no son ciertas. Tal vez seamos los poseedores de un talento que no desarrollamos lo suficientemente. Tal vezpensamos que no llegaremos a contar con el tiempo suficiente para llevarlo a la práctica. Tal vez sentimos que a los demás les importará nada de lo que hagamos. Cualquiera que sea el caso es el momento de dar un paso atrás y echar un vistazo desde una perspectiva diferente y responder a estas preguntas: ¿Qué tengo que creer para hacer algo que me apasiona? ¿Qué ideas tendría que seguir mi corazón?

¿Te sientes cómodo ante como te encuentras? ¿Sientes que ya has podido crear en tu cabeza el sentido de la vida?

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Es hora de tomar las riendas de tu presente, y de tu futuro


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Por Dra. Gladys Bessi

La vida nos guarda muchas sorpresas, unas agradables, otras no tanto, pero al fin y al cabo sorpresas que cambian parcial o radicalmente el orden de nuestras vidas.

Muchas de estas “sorpresas” no están bajo nuestro control: no contamos con que la empresa en la cual trabajamos quiebre, con que el auto deje de funcionar, con que suframos un accidente, con que fallezca un ser amado o con que haya un desastre natural…

Todos estos son sucesos que no controlamos, que llegan en el momento menos pensado y que muchas veces nos hacen sentirnos tristes, defraudados, derrotados

¡Tienes poder en la mayoría de momentos de tu vida!

Como lo aseverábamos anteriormente, existen acontecimientos que no podemos detener o modificar, pero estos sólo representan una mínima parte de nuestras vidas: puede que la empresa en la que trabajábamos quiebre, pero nosotros somos quienes decidimos si nos quedamos contemplando las ruinas de un pasado o nos aventuramos a buscar una nueva alternativa de empleo.

Si lo notas bien, el despido es algo que acontece en segundos, pero lo que viene después, puede durar años y es precisamente en ello en lo que tienes poder: el poder de ser, de vivir, de cambiar, de buscar, de experimentar, de encontrar…

¡No somos víctimas de las circunstancias!

Si nos miramos como víctimas de las circunstancias y creemos que no tenemos el control de nada en nuestro trasegar, seremos personas débiles, vulnerables, indefensas, barquitos de papel que se desvanecen con la primera gota de infortunio que les cae…

Pero si logramos vernos como lo que somos: seres humanos, podremos afrontar los problemas de cada día sin quedarnos paralizados, sin sentirnos menos que nadie y sin darnos por derrotados antes de comenzar a luchar.

¡Nosotros podemos hacer el cambio!

Nosotros somos los dueños de nuestras vidas, pueden existir momentos en los que nos sintamos perdidos y no podamos ver la dirección en la cual estamos caminando, pero siempre será nuestra voluntad la que salga victoriosa en cada momento.

Ahora debemos preguntarnos ¿qué es lo que deseamos?

¿Ser víctimas o tomar las riendas de nuestro presente y de nuestro futuro?

Nosotros podemos hacer el cambio, podemos empezar por actuar con esperanza, por mirar más allá de la oscuridad para prestarle atención a las luciérnagas de amor que intentan clarificar nuestro horizonte.

Siempre existirán cosas que se salen de nuestras manos… ¿qué sería de nuestra vida si ello no sucediera? Pero siempre tendremos la oportunidad de elegir la actitud que tomamos frente a ello: ¿deseas seguir siendo una víctima o prefieres ser tú propio libertario?

Tomado de http://jcvalda.wordpress.com/

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William Shakespeare


william shakespeare

“A ti mismo sé fiel…así con nadie podrás ser falso”  

William Shakespeare

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Pitágoras


pitagoras

“Ayude a sus semejantes a levantar su carga,

pero no se considere obligado a llevársela”.

Pitágoras

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Aprende a distinguir entre lo urgente y lo importante


stress

Las urgencias son el peor enemigo de los resultados. Interrumpen lo que estás haciendo, te hacen perder el hilo y para más inri, muchas veces ni siquiera son verdaderamente importantes. Constituyen una causa de estrés para el trabajador, y también de desmotivación pues, con las prisas, lo más normal es que finalices la tarea rápidamente, pero de forma mediocre. La clave está en la planificación.

¿Se puede planificar una urgencia? Lo que sí es posible es reservar un espacio de tiempo cada día para posibles imprevistos. Quique Gonzalo, fundador de la app de productividad personal Hightrack, distingue entre estos dos conceptos: “Un imprevisto no te ayuda a alcanzar tus objetivos”.

En cualquier caso, existe una serie de pautas que te ayudaría a organizar mejor tu tiempo y evitar estados de ansiedad innecesarios.

Establece tus prioridades En el libro Start: productividad para humanos, escrito por Quique González y Berto Pena, fundadores de Hightrack, se insiste en la necesidad de ordenar tus prioridades. Éstas “te ayudan a decir no a un compromiso que no te conviene, a ignorar una tarea que no cuenta, a descartar una actividad que ya no te aporta, a desechar un mal hábito que te perjudica y a detener un proyecto que no te hace crecer”. Hazte preguntas simples y directas, y escribe las respuestas.

Encuentra tu motivación En Un mundo feliz, la obra maestra de Aldous Huxley, los ciudadanos eran productivos pese a no tener una meta. Esta idea no resulta verosímil. “Quien tiene prioridades tiene motivos, quien tiene motivos se interesa, y quien se interesa hace las cosas y avanza”. Y al contrario, “la falta de prioridades o de motivos fomenta el caos diario y la improductividad”, expone el libro de Hightrack. De nada sirve pasar día y noche en la oficina si pierdes de vista por qué estás ahí.

Márcate un plan de acción No hay mejor motivación que un objetivo a largo plazo, pero para llegar hasta él hay que ir poco a poco. En la escuela de negocios Esade, recomiendan a los emprendedores e intraemprendedores “establecer una serie de hitos intermedios (las empresas tecnológicas suelen hablar demilestones), y celebrarlo cuando superes cada uno de ellos”. Hacer paradas en el camino te servirá asimismo para mirar atrás y hacer balance de los logros alcanzados hasta entonces.

EL PROCRASTINADOR. El procrastinador es todo un artista posponiendo tareas. Su actitud dispersa puede deberse a la pereza, el desinterés o el desánimo, o simplemente a no saber por dónde empezar.

Si eres constante, de la repetición de ciertas actitudes o actividades crearás un hábito. Funciona como una espiral. Paso a paso, irás alcanzando tus objetivos, y esto te motivará a su vez a seguir trabajando, mejorando, esforzándote.Planifica tu día a día Una vez que tengas tus prioridades, tu motivación y las metas claras, es el momento de marcar las tareas que debes hacer ese día, o esa semana. Sin el trabajo previo descrito en los tres primeros puntos, probablemente redactarías un listado de tareas, pero es difícil que establecieras el orden en base a la relevancia de cada una de ellas, y su aportación a la consecución de tus metas.

Los fundadores de Hightrack distinguen aquí entre tareas útiles (las que más resultados te dan), vacías (que no te aportan nada) y falsas (te roban tiempo y energía, y te alejan de los resultados). Lo común es que no haya más de dos o tres de las primeras en un mismo día.

Deja margen para posibles fallos, retrasos o imprevistos. “Van a llegar seguro. El mejor modo de vencerlos es dejando un colchón para reaccionar”, apunta el citado libro.

Sé realista, no te cargues con más tareas de las que podrías asumir. “Generalmente, la concentración se mantiene durante aproximadamente 45 minutos, por lo que es recomendable descansar unos minutos y parar de realizar la tarea, para luego continuar con ella de una forma más efectiva”, aseguran los expertos de la firma de desarrollo directivo Imantia.

Y, de vez en cuando, desconecta. “Es importante planificar espacios en los que se cierra el email y se hace el trabajo concentrado y sereno”, señala la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles. Termina las tareas“Las personas somos muy buenas empezando cosas pero no tan buenas terminándolas”. El libro Start: productividad para humanos establece que “una tarea terminada es una tarea menos”, mientras que “una tarea a medias tal vez sea una urgencia mañana”.

De todos modos, recuerda que no todos los imprevistos son urgentes. Tómate unos segundos antes de precipitarte a dejar lo que estás haciendo para ponerte con ello. Adelántate a los imprevistos Además de una agenda bien planificada, hay ideas que surgen en el día a día que si se anotan convenientemente, pueden ahorrarte un tiempo considerable el día de mañana. “Muchas ideas tienen poco valor en el momento en que nacen pero se vuelven útiles después. Si las capturas primero, luego las puedes recuperar, desarrollar y utilizar. Lo mismo le ocurre al material de referencia (páginas web, citas o referencias)”, exponen desde Hightrack. Las tareas aburridas, también “Mejor dejo esto para mañana”; “ya lo haré en otro momento”; “estoy seco de ideas”. No son más que excusas para posponer, una y otra vez, esas tareas que te resultan más aburridas. Lo llaman procrastinar. Busca el lado positivo de esa labor que tanto te espanta a priori, no la dejes para el final. Puedes aplicarte la gamificación a ti mismo, imponiéndote una pequeña recompensa cuando termines, que sirva como estímulo.

El clima laboral cumple aquí una función muy importante. “¿A quién le gusta ir a un trabajo donde no está contento o el clima es inestable? Las emociones positivas siempre van a frenar el efecto de las emociones negativas, por tanto es importante promover un clima laboral agradable”, comentan desde Imantia. No te atasques No hay nada peor que el estrés para tu concentración. Imagina que se produce un imprevisto, y que éste resulta ser urgente e importante. No te bloquees, piensa primero en cómo reorganizar tu día y céntrate en superar el primer paso de tu nueva tarea, a continuación el segundo, y así hasta que la concluyas. Identifica tus ‘antitareas’ Tan importante como saber qué debes hacer, es conocer lo que no tienes que hacer. Tu lista de antitareas la pueden componer hábitos, gestos, rutinas o incluso personas.

Hightrack propone la siguiente metodología: “Haz dos columnas. En una de ellas escribe los malos hábitos, gestos o actividades que te hacen distraerte, perder el tiempo o desgastarte sin conseguir resultados. En la otra, las tareas que debes evitar (trabajo falso) y aquéllas que tienes que hacer pero a las que debes dedicar las energías justas (trabajo vacío)”. Conócete a ti mismo Hay quien se concentra mejor a primera hora de la mañana, quien trabaja mejor por las tardes, y después están los búhos. No hay opciones mejores y peores, especialmente si hablamos de organizaciones que permiten el teletrabajo o, al menos, una cierta flexibilidad de horarios. Conocer tus propios biorritmos te permitirá elaborar una agenda más realista y productiva, estableciendo las tareas que requieren una mayor concentración en los momentos del día en que te sientas más fresco, y las funciones más mecánicas en los periodos que se te hagan más cuesta abajo.

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¿Cómo empiezas tu día?


amanecer

Suena el despertador abres el ojo y cuando te das cuentas de que estás en tu cama y es lunes, deseas meterte en la máquina del tiempo hasta el viernes, da igual si desaparecen días de tu vida. No te gusta tu trabajo, no te gustan tus compañeros, tienes un largo camino hasta el trabajo con tráfico, o apretado en un transporte que aborreces. Todo el trayecto lo haces mirando al suelo, absorta en tus pensamientos negativos. Todo es susceptible de ir a peor. Efectivamente levantas la persiana y está lloviendo… más atasco, más tristeza, más melancolía, peor humor. Cambio de atuendo…no puedes desayunar, no llegas, me voy.

Suena el despertador con tu canción favorita y ensayando ese paso tan divertido de este verano, te levantas pensando en que tu día va a estar lleno de oportunidades. Quizá conozcas a alguien en el tren o el autobús, a lo mejor este contacto te lleva a una buena e interesante conexión personal o laboral, voy a ir sonriendo,  erguida, pisando fuerte para aumentar mi  seguridad, seguro que consigues que se dirijan  a ti o quizá empezarás ese libro tan interesante o escucharás esas clases de inglés en el coche. Siempre aprovechando el tiempo. Vas a poner en marcha una nueva estrategia con ese compañero que no conectas, lo verás como un reto, eres proactiva y no esperas a que los demás, tomándote la delantera, dirijan tu vida. Desayunas fuerte para vivir un día lleno de oportunidades y sorpresas que no vas a volver a vivir y piensas exprimirlo desde el primer minuto. Agradeces  este día.

No tienes para qué levantarte no tienes empleo, te sientes tan raro y diferente que te gustaría despertarte el día que vuelvas a tener que levantarte para trabajar, aunque no te guste el trabajo, o tus compañeros o esté lejos, otra vez perderías días de tu vida para pasar de esta situación.

Está lloviendo, lo que le faltaba a tu ánimo unas melancólicas gotas de agua cayendo a través de la ventana, ni siquiera habrá gente por la calle, te vuelves a la cama. No volverás a encontrar trabajo, mira cómo está todo. Vas a poner las noticias que siempre refuerzan tus tesis. Todo está mal.

Suena el despertador y no tienes que ir a ese trabajo que tanto detestabas, por fin tienes el tiempo y la energía suficiente para buscar lo que quieres. En realidad te han hecho un favor, obligándote a salir de tu zona de confort, tú sola no lo hubiese hecho nunca y ahora te das cuenta de todas las habilidades que estabas perdiendo. Tendrás que restringir tus gastos pero tienes demasiadas cosas y es para ti un reto vivir con menos, además tu aventura merece la pena.

Llueve, genial, estás a cubierto calentita, todo estará más verde y colorido este año, y eso te permitirá que disfrute más de la naturaleza y pensarás en toda las personas a las que el agua hace felices y que contribuyen a la mía, como los agricultores. Gracias por este agua que además amortigua la polución. Además hoy no contaminas con tu coche. Desde casa empezarás tu estrategia para conseguir el trabajo que quieres. Te pones a ello.

 

Tus pensamientos hacen tu vida. Ésta puede ser un infierno o una gran aventura. De ti depende si todo es amenaza o reto.

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8 preguntas que debe hacerse un líder


preguntas

Por Abigail Phillips

El liderazgo no es perceptivo y lo que funciona para una persona tal vez no funcione para la otra. Pero hay una característica que muchos dueños de negocios y emprendedores comparten: se hacen preguntas constantemente para seguir siendo relevantes y perceptivos.

Ya sea que estés dirigiendo una empresa, fundando una startup o liderando un equipo, tu habilidad para analizar tu día laboral es crítica para el éxito. Tener el control sobre tu propio desarrollo puede ayudarte a ver en qué áreas has mejorado, profundizando el conocimiento de tu industria y siendo un buen ejemplo para la gente que gestiones.

Hacerte estas preguntas todos los días te ayudará a crecer como individuo y líder:

1. ¿Qué logré hoy? Al final de cada día, da un paso hacia atrás y pregúntate qué lograste hoy. Saber cuáles son tus resultados es un gran refuerzo de productividad. Proponte tener por lo menos una tarea importante todos los días que puedas alcanzar para conseguir tus metas finales. Si piensas que podrías haber hecho más, proponte a canalizar esa energía para trabajar más duro el siguiente día.

2. ¿Qué errores cometí y cómo puedo aprender de ellos? No todas las decisiones que tomes serán las correctas. En esas situaciones, poner las manos arriba y admitir que cometiste un error es lo mejor que puedes hacer. Hay un dicho “más personas podrían aprender de sus errores si no estuvieran tan ocupadas negando que los cometieron”. Todos cometemos errores, la forma en la que respondemos a ellos es lo que nos define.

3. ¿Ayudé a alguien para que tuviera éxito? Los buenos líderes se enfocan en el éxito de los demás, así como en sus logros personales. Convierte en tu mantra ayudar a los demás a tener éxito. No siempre tiene que ser un gran gesto. Puede ser algo tan simple como pasar 20 minutos con un empleado para discutir su actuación y progreso. Trabajar en las fortalezas de los demás hará que tu empresa crezca.

4. ¿Qué me motivó? Tener un negocio y guiar a un equipo puede ser difícil. Durante las épocas difíciles, busca la motivación que te hace avanzar y mejorar. Toma nota de las cosas que te inspiran y léelas cuando necesites entusiasmarte de nuevo. Los buenos líderes están conscientes de las cosas que ayudan a que se motiven y usan ese conocimiento a su beneficio.

5. ¿Me acerqué a las metas? Cuando estás en el timón del barco, es bueno tener un destino en mente. Lo mismo pasa cuando estas a cargo de un negocio o un equipo: debes tener metas y mantener a todos enfocados y moviéndose en la misma dirección. Pregúntate si has trabajado hacia esos objetivos, si no lo has hecho averigua por qué y piensa cómo podrás poner todo en orden. No pierdas de vista tus metas.

6. ¿Qué obstáculos se atravesaron? ¿Cuáles son tus puntos difíciles? ¿Hay alguna zona en particular de tu negocio que te cuesta trabajo? ¿No eres capaz de pensar en una estrategia para una función en particular? Si es así, identifica las áreas que requieran mejoramiento o los recursos que llegarán lejos al superar los problemas.

Una vez que sepas cuáles son tus debilidades, crea un equipo pequeño y habla sobre las áreas en problemas. Comparte tus ideas y trabaja en lo problemas de una manera constructiva. Esto es muy bueno para la construcción del equipo y para poner a todos en la misma página. También resolverá el problema para que puedas avanzar.

7. ¿Qué necesito soltar? Estás preparándote para el fracaso si te haces cargo de muchas cosas. Los dueños de negocios y cabezas de departamento no pueden estar a cargo de cada decisión que se tome en la empresa. Parte de ser un líder es ser capaz de reclutar efectivamente. Construye un equipo en el que confíes para tomar las decisiones y hacer las cosas. Deja que las personas sientan algo de la carga del negocio. Esto no quiere decir que progresarán más rápido, sino que al compartir la responsabilidad, tendrás una cultura empresarial más colaborativa.

8. ¿Qué legado quiero dejar? Finalmente, ¿cómo quieres ser recordado? Ten en mente esto todos los días cuando te dirijas a tu meta. ¿Estás feliz con la forma en la que actuaste hoy? No nasciste con las cualidades que formaron tu carácter, sino que las desarrollaste con las experiencias, fracasos y éxitos.

Tomado de http://jcvalda.wordpress.com/

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¿Me recibes?


walkies

Una de las habilidades de cualquier persona que quiera liderarse y después liderar es aprender a escuchar.

Es sencillo escribirlo, recomendarlo y rogarlo pero ponerlo en práctica es una de las cuestiones que a muchos se nos hace más difícil. Sobre todo porque vivimos en una sociedad en la que hasta hace poco se identifica al fuerte, al poderoso o al jefe con el que habla y a los demás con los que escuchan a su amado gurú.

Tenemos tan grabado en el ADN esta cuestión que si te precias, puedes pasarte el día hablando en lugar de callar y escuchar. Esto que al principio es una muestra de fortaleza, acaba siendo tu Talón de Aquiles cuando acabas interrumpiendo, hablando sólo de lo que a te interesa o impartiendo monólogos sobre ti mismo.

Estamos tan acostumbrados a esta creencia, que no nos damos ni cuenta de que copamos las conversaciones y aburrimos al personal con nuestras interminables  peroratas.

A veces puedes pensar que tus temas son más interesantes o quizás no te has acostumbrado al silencio y te resulta violento, la cuestión es que hilamos unas cosas con otras y, lejos de interesar al personal, le demostramos lo poco que nos interesan sus historias, opiniones y sentimientos, la falta de paciencia que tenemos y lo interesante que nos parecen  nuestras vidas en comparación.

Cuando te quieres dar cuenta la verborrea impertinente se ha convertido en un hábito.

Si además tienes responsabilidad para con otras personas, familiar o laboral, a esta creencia de “el que calla otorga” le añadirás que “los jefes lo saben todo” con lo cual impartir doctrina y sentar cátedra serán dos objetivos tuyos para “hacerte respetar” que te exigirán ingentes cantidades de energía. Encima paradójicamente el  mensaje que les envías es que no te importan lo más mínimo, ¿te parece exagerado? Compruébalo.

Por si no te has enterado los tiempos han cambiado y ya nadie quiere un jefe así y menos si quieres ser un líder aunque es cierto que aprender a escuchar está a tu alcance y lo puedes entrenar con distintas tácticas.

Si acabas de empezar y consigues no interrumpir y dejas hablar hasta que la otra persona acabe su argumentación, sin manifestar desinterés física y mentalmente con tu interlocutor, habrás empezado el cambio.

Imagina que hablas por un walkie-talkie o que estás en una permanente conferencia, ¿a qué tienes que esperar a que el otro termine? Recuérdalo en presencia de tu interlocutor.

Si quieres saber lo que se siente, queda con una persona de confianza y cuéntale el experimento, dile que le vas a contar algo que para ti es muy interesante y hazlo pero dile que te interrumpa, se distraiga y cambie de tema mientras lo haces, así sabrás de primera mano cómo se siente a quién tú se lo haces y después, tú eliges.

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Elimina los pretextos de tu vida


pequenio

La imagen que encabeza este artículo es un fiel reflejo de las consecuencias que producen los pretextos. Las excusas empequeñecen, merman y limitan el potencial de tu ser. Son unacortapisa constante y persistente que nubla tu capacidad y habilidad para desarrollar eficientemente tu talento. En cierta medida, las excusas definen y acotan el marco de posibilidades, así como el plan de acción que podemos poner en práctica.

Una vez planteadas estas consideraciones introductorias, surge una importante pregunta: ¿Cuál es el motivo subyacente en el ser humano que favorece la creación de los pretextos? ¿A qué se debe su tenaz existencia? El principal motivo que sustenta las excusas está protagonizada por el MIEDO. Los pretextos son autoengaños diseñados para evitar aquellas cosas que nos provocanincomodidad o miedo. Bajo todo pretexto se esconde el miedo en todas sus formas. Miedo a cambiar, a lo desconocido, al fracaso y al éxito. Este miedo paralizante nos impide mostrar nuestra mejor versión e ir decididamente en busca de nuestros sueños y objetivos. Las excusas conforman la mejor estrategia para aquel que no está dispuesto a liberar su potencial y grandeza.

Es muy humano buscar pretextos, sin embargo, cuanto más los buscamos, más nos poseen y embargan. No alimentemos aquellos pensamientos y conductas que no deseamos. Es aquí donde las creencias juegan un papel fundamental. Nuestro sistema de creencias es la gran responsable de liderar una vida con significado, o por el contrario, crear una vida sustentada por los pretextos. ¿Qué tipo de creencias albergas? ¿Te recuerdan tu naturaleza excelsa? ¿Te ponen siempre en la peor tesitura? Ellas son las responsables de tu actitud, y por ende, de tus resultados.

Como nos recordaba elocuentemente Rudyard Kipling: “Tenemos cuarenta millones de razones para fracasar, pero ni un solo pretexto”. La gente que triunfa y alcanza la plenitud en la vida no busca pretextos en aquello que emprende. Simplemente se dedican a generar acciones demanera consistente y decidida para alcanzar los resultados que albergan en su mente. No entienden de excusas, son personalidades irrazonables e inconformistas que van en busca de esa gran idea, de ese gran sueño capaz de alterar el curso de la existencia. En su interior saben con seguridad, que todo lo que necesitan para crear esa gran visión, está en ellos mismos.

Tenemos que ser audaces y establecer el debido coraje para enfrentar y encarar los pretextos. Al fin y al cabo, no son más que meras ilusiones y “quimeras” que intentan socavar nuestra confianza y seguridad. Cuando vengan las excusas del tipo: “No puedo hacer mi trabajo mejor de lo que ya lo he hecho”, “No tengo tiempo para realizar este proyecto” o “No puedo alcanzar este sueño porque es demasiado difícil”, realiza un pequeño parón en tu agenda y reflexiona sobre la “veracidad” de esas afirmaciones. ¿Son hechos objetivos incontestables? o más bien; ¿Son creencias limitantes o miedos inconscientes? Intenta desentrañar el motivo de esos pretextos y ver la razón de fondo que los sustenta. Si eres lo suficientemente consciente, serás capaz de contrarrestar la validez de las excusas, estableciendo objetivos y visiones más de acordes con tu verdadera naturaleza. La consciencia es la clave para realizar con garantías el proceso de descubrir quién eres realmente, y la responsable de elevar tus estándares. Romper la cadena de pretextos depende exclusivamente de ti.

Hoy puede ser el día en que tu vida cobre un nuevo matiz y significado. Hoy puede ser el día en que decidas abrirte a las posibilidades que aguardan en tu camino, si te convences plenamente de lo inútil que es edificar pretextos falsos que nada tienen que ver con tu ser. Hoy puede ser el día en que tu mente evolucione y decida elevar el listón de pensamiento, palabra y acción. ¿Estás dispuesto a adentrarte a este nuevo océano de posibilidades?

“Imposible es la excusa del mediocre. Posible es el reto para las mentes ingeniosas”.

– Rafael Hernampérez

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