YO CONOZCO UNOS BARCOS


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He descubierto esta poesía que no conocía…la quiero compartir con vosotros porque me parece preciosa!

Buena lectura!

Federica

Yo conozco unos barcos que se quedan en el puerto
por miedo a que las corrientes se los lleven.
Yo conozco unos barcos que se oxidan dentro del puerto
porque nunca se arriesgan a salir.

Yo conozco unos barcos que se olvidan de salir
tienen miedo al mar, a fuerza de envejecer,
y nunca han surcado las olas,
su viaje ha acabado antes de empezar.

Yo conozco unos barcos tan encadenados
que ya no se acuerdan de cómo mirarse.
Yo conozco unos barcos que se quedan a chapotear
¡para estar bien seguros de no separarse!

Yo conozco unos barcos que van de dos en dos
a afrontar el mal tiempo y la tormenta está encima.
Yo conozco unos barcos que se hacen algún rasguño
por las rutas oceánicas donde los llevan sus juegos.

Yo conozco unos barcos que nunca han acabado
de casarse cada día de su vida
y que no temen alejarse, a veces,
el uno del otro, un instante, para reencontrarse mejor.

Yo conozco unos barcos que vuelven a puerto
estropeados por todas partes, pero más grandes y más profundos.
Yo conozco unos barcos sorprendentemente iguales
cuando lo han compartido todo bajo años de sol.

Yo conozco unos barcos que vuelven del amor
cuando ya han navegado hasta su último día
sin plegar nunca sus alas de gigantes
porque tienen un corazón del tamaño de un océano.

                                                           Jacques Brel

Fuente: https://elhilodeariadnacoach.wordpress.com/2015/02/05/yo-conozco-unos-barcos/comment-page-1/#comment-95

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Louis Pasteur


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“Maravillarse es el primer paso para un

descubrimiento”

Louis Pasteur

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RESILIENCIA: LOS 12 HÁBITOS DE LAS PERSONAS RESILIENTES


resiliencia

PorROSARIO LINARES

¿Sabes qué es la resiliencia? ¿Quieres aprender a ser más resiliente?

A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

RESILIENCIA: DEFINICIÓN Y SIGNIFICADO

La resiliencia es una capacidad que nos permite enfrentar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientesno solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan enfrentar la vida con una sonrisa en los labios.

¿CÓMO PODEMOS SER MÁS RESILIENTES?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contrasituaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias paraenfrentar los diferentes retos de la vida.

¿QUÉ CARACTERIZA A UNA PERSONA RESILIENTE?

  1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
  2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.
  3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
  4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?
  5. Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.
  6. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.
  7. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.
  8. No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.
  9. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
  10. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.
  11. Enfrentan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
  12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

LA RESILIENCIA EN LOS NIÑOS

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

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Paulo Coelho


Paulo Coelho

“Nunca podrás escapar de tu corazón,

así que es mejor que escuches lo que tiene que

decirte…”

Paulo Coelho

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Robert Burton


Robert Burton

“Una palabra hiere más profundamente que una espada.”

Robert Burton

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ESTA ES LA GRAN VERDAD SOBRE LOS PROBLEMAS QUE TE AQUEJAN


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por John Maxwell

El 1 de marzo de 1997, Greg estaba en Bossier City, Louisiana, adonde había viajado desde su casa en Kentucky para asistir a mi conferencia de dos días sobre liderazgo.

Cuando la conferencia concluyó, abordó un avión y se dirigió a St. Louis en la primera etapa del viajede regreso a su casa, pensando con entusiasmo en la forma de poner en acción el entrenamiento sobre liderazgo que había recibido.

Cuando llegó al aeropuerto en St. Louis para tomar su conexión a Lexington, se sorprendió al descubrir que su vuelo estaba atrasado debido al mal tiempo en Kentucky. Cuando la demora se transformó en la cancelación del vuelo, Greg tuvo que quedarse a pasar la noche en St. Louis. En realidad, no le dio mucha importancia al percance. Estaba acostumbrado a viajar y sabía que tales situaciones suelen presentarse. A la mañana siguiente, tomó el primer vuelo que lo sacó de St. Louis.

Solo cuando aterrizó en Lexington se dio cuenta de la magnitud del problema causado por el mal tiempo.

Mientras conducía desde el aeropuerto rumbo al norte, hacia Cynthiana, empezó a ver los efectos de la lluvia torrencial que había hecho que su vuelo fuera cancelado. Cuando supo que el río Licking, que pasaba por Cynthiana se había desbordado, empezó a preocuparse por su tienda. Se fue directamente hacia allá, esperando encontrarse con que todo estaba bien. La distancia de treinta millas se le hizo una eternidad.

Cuando finalmente llegó, encontró que toda el área estaba inundada. A doscientos metros de su tienda, pudo ver únicamente el techo y el letrero: PAYLESS FOOD CENTER. El resto estaba bajo agua.

Desmoralizado, se dirigió a su casa, pero ni siquiera pudo llegar cerca.

Durante tres días vivió con su hermana en Lexington, esperando que el nivel del agua bajara y pensando qué podría hacer. Llamó a su agente de seguro para descubrir que las cosas se ponían peor. Tenía todos los seguros imaginables, menos el de inundación. El seguro no le servía de nada.

Entre esto y aquello, transcurrieron cinco días hasta que pudo entrar a la tienda. Cuando abrió las puertas, se encontró con una devastación total.

Ahí estaba, parado en medio de quinientos mil dólares en mercadería y bienes totalmente destruidos. La caja registradora electrónica estaba llena de agua sucia, y una cámara frigorífica de quinientas libras donde acostumbraba tener las bolsas de hielo, había sido alzada por el agua y lanzada sobre uno de los mesones de la tienda. Era la clase de situaciones que hace que cualquiera persona desee salir de allí, cerrar las puertas y no volver jamás.

«Hasta ese punto, no tenía salida», recuerda Greg. Al darse cuenta que la tragedia había hecho fracasar su negocio, pudo haberse dado por derrotado.

«Pude haberme declarado en bancarrota, pero rehusé hacer eso. Fue en ese momento que recordé los principios sobre liderazgo que había aprendido solo unos días atrás. No es lo que me suceda a mí, sino lo que sucede en mí. No es el tamaño del problema, sino cómo manejo el problema. Cuando caigo, tengo que levantarme. Estaba decidido a superar esa experiencia».

Se aseguró que el edificio estuviera aun estructuralmente sólido aunque el interior no sirviera para nada. Todo lo que había adentro hubo que retirarlo, a mano.

Fue necesario hacer veintidós viajes de camión para limpiar completamente el interior de basura.

Fue necesario reemplazar todas las cajas registradoras. Hasta el piso hubo que ponerlo nuevo. Greg y su personal trabajaron incansablemente de la mañana a la noche. Después de una inversión de un millón de dólares, la tienda pudo ser abierta nuevamente y todo ocurrió en nada menos que en dieciséis milagrosos días.

La tienda permaneció cerrada solo veintiún días después de la inundación.

Maxwell, John C.: El Lado Positivo Del Fracaso; Failing Forward. Thomas Nelson, Inc., 2000; 2003, S. 76

Fuente: http://www.renuevodeplenitud.com/no-es-el-tamano-del-problema-sino-como-manejo-el-problema.html

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¿Consigues los retos que te propones?


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Caminando o tal vez corriendo….

Viviendo o tal vez sobreviviendo….

Cantando o tal vez chillando….

Sonriendo o tal vez simulando….

Pintando o tal vez rellenando….

Amando o tal vez intentándolo..

Vanesa Linde

Quizás en algún momento de tu vida te has encontrado a mitad de camino entre aquello que quieres conseguir y lo que dejas atrás. Entonces, hay días que te despiertas por la mañana y decides que va a ser un gran día para dar un pasito más en tu propósito, que tienes fuerzas y entusiasmo. Que has decidido retarte a ti mismo a conseguirlo.

Pero habrá otros días algo más grises, o tal vez negros, dónde llevar a cabo  “un pasito más”, será como realizar la escalada de tu vida, como si realizarás la carrera de tu vida. Es es estos momentos dónde realmente te probarás a ti mismo, dónde comprobarás tu fuerza, tu constancia, tu perseverancia y tu pasión por lo que haces.

Siento decirte que están muy bien los días entusiastas, pero son los días difíciles los que te curten y te nutren, y es en ellos dónde tienes que dar tu “do de pecho”, y demostrarte a ti mismo que eres capaz, que tú puedes avanzar y que has superado con éxito eso que tanto te costaba al comenzar el día, o aquello que veías como una pendiente enorme. Te darás cuenta que cuando te esfuerzas, cuando te atreves a salir de tu comodidad, te llenas un poquito más. Tu autoestima se infla como un globo, tu optimismo crece, tu motivación se nutre y tu estrés se disipa. Te das un abrazo de energía y te dices a ti mismo “hoy ha sido un buen día”, “hoy he conseguido mi propósito”, “hoy me siento orgullo@ de mi mismo”.

¿Quieres que te diga un secreto? Cada noche, cuando me tumbo en la cama, hago un ejercicio de valoración, recordando y subrayando 5 cosas positivas que me han pasado o he hecho en ese día. Y es entonces, en los días grises de los que hablábamos antes, cuando más satisfacción me produce este ejercicio. Es en ese momento cuando me doy cuenta de la fuerza y el éxito del día.

Como dice Mario Alonso Puig,

Usted tiene unas capacidades muy valiosas que le permiten analizar y razonar. Sin embargo, no se olvide de que tiene otros talentos menos aparentes y no por ello menos relevantes. Cultive episodios de silencio y reflexión, y empezará a ver facetas de la realidad que antes se le escapaban.

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¿POR QUÉ NO EMPIEZAS A DAR VALOR A CADA COSA QUE REALIZAS EN EL DÍA?

¿ERES CONSCIENTE DE TUS PEQUEÑOS LOGROS DIARIOS?

Ha llegado el momento de tu reflexión. ¡Te animo a que lo intentes!

Si crees que puede ayudar a otras personas, COMPARTE.

Fuente: https://playingcoaching.wordpress.com/2015/02/02/consigues-los-retos-que-te-propones/

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A VISTA DE ÁGUILA


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Si piensas en tu futuro, no eres capaz de encontrarlo, ni de imaginarlo. Las cuestiones prioritarias, urgentes y emergentes pueblan tu día a día impidiéndote ver el bosque. Si hace tiempo que te meces a merced de las olas, desorientado. Seguro que has dejado hace tiempo de soñar despierto, de imaginarte dónde quieres estar en unos años, quién quieres ser, cómo te quieres ver…

Te miras al espejo y no te reconoces, nunca pensaste en ser  esa persona que te observa desde el reflejo. Has cumplido expectativas de otros, estás viviendo lo que la sociedad te pide, lo que tus deudas requieren, lo que tu familia creyó que era lo mejor, saliste decidido de tu formación y a partir de ahí, todo han sido movimientos involuntarios, has seguido sólo la corriente.

Para qué esperar al final de tu vida para lamentos y pasados edulcorados. Cada minuto que pasa es un buen momento para empezar de nuevo. Nunca sabemos, tengamos la edad que tengamos, el tiempo que nos queda, pero sí sabemos que en cuanto pensamos en soñar nuestro gesto cambia, nuestra postura cambia  y nuestras oportunidades cambian.

Sólo nosotros con nuestra mente somos capaces de hacerlo, pero para eso lo primero es verlo.

Te imaginas qué podría cazar un águila en constante vuelo rasante, sin suficiente altura, sin  haber podido atisbar con su prodigiosa vista su sustento. ¿Cómo podría sobrevivir?

¿Sería entonces símbolo de majestad y victoria?, ¿le serviría acaso tener esa  increíble fuerza en su pico?

Si en lugar de utilizar su captura en vuelo y en suelo, sólo utilizase esta última. Sin usar esa poderosa habilidad que es tener dos puntos focales de vista de  frente y de costado, ¿podría mostrar su poderío?

Si nuestro vuelo es constantemente bajo, nos encontraremos con multitud de obstáculos que con una visión diferente más amplia y distante, minimizaremos hasta producirnos risa y asombro, haberlos visto como insalvables.

Si nuestro vuelo sólo nos permite mirar hacia delante, a lo próximo y urgente, nos perderemos miles de matices y de oportunidades que están teniendo lugar más cerca de nosotros de lo que pensamos.

Si seguimos con este tipo de vuelo, llegará un momento en el que ya no sepamos o no creamos que podemos hacerlo mejor. Creeremos que la rutina y el dominio de unas cuantas habilidades que entrenamos durante años nos servirán para siempre,  mientras el mundo cambia y los demás crecen.

Visualizar nuestro sueños con el poder del águila, nos va a hacer claro dónde queremos llegar y cómo. Haciendo que todos los días consigamos hacer algo que nos acerque a ellos.

Empieza por hacer una lista de 25 cosas que quieres hacer en la vida antes de morir. No generalices, ni abras grandes bloques. Sé todo lo preciso y específico que serías si fuese un deseo que un gracioso genio te concediese.

No dejes esa lista muy lejos, intenta visualizarla y concretarla durante tiempo. La cotidianeidad de la vida pesa sobre nuestros hombros muy a menudo y nos impide elevarnos para tener presente nuestros sueños. Los olvidamos.

Si no haces el esfuerzo de ejercitar tu  vista de águila, acabarás por no ver más que lo tienes a pocos centímetros de ti.  

¿Vas a dejar de soñar? 😉

Tomado de http://arucacoach.me/2015/02/02/a-vista-de-aguila/

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John Ruskin


john ruskin

De la rivalidad no puede salir nada hermoso;

y del orgullo, nada noble.

John Ruskin

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Nassim Taleb


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“Tienes influencia cuando la gente nota tu

ausencia más que la presencia de los demás”

Nassim Taleb

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